La azotea

Manolo / Fossati

El derecho a lo bello

LA imagen de un grupo de fanáticos arremetiendo a porrazos y destruyendo esculturas milenarias de valor artístico y cultural incalculable es capaz de provocarnos una gran consternación. Quizá no tanta como ver a un pobre prisionero ardiendo vivo, esa gran barbarie diaria del integrismo. Y sin embargo hay una gran dosis de perversión intelectualmente mayor que asesinar a sangre fría a tu enemigo, al fin y al cabo todos los que no somos exactamente como ellos. El terror de esos grupos yihadistas, al atacar el arte, va más allá, aunque parezca imposible. Agrede no sólo a los hombres y a sus actos, sino también a su razón, a su sentido de lo que es bello y honrado, a la libertad misma de pensar diferentes formas de belleza. Asalta los palacios más íntimos del ser humano, aquellos en los que creíamos tener derecho a refugiarnos. Ni siquiera nos quieren dejar el refugio de la estética, culmen de la libertad.

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