Línea de fondo

Manolo / Fossati

El deporte es cosa de hombres

ESTOY de acuerdo. El deporte es cosa de hombres, pero entendiendo este término con la acepción que tenía antes indudablemente, es decir, es cosa de personas. Sólo los seres humanos se ponen de acuerdo para reunirse en equipos de mayor o menor tamaño, o en enfrentarse unos a otros por el simple placer de la competición y el honor de proclamarse el vencedor. Es verdad: también los animales juegan, pero en esos escarceos que en la mayoría sólo se da en los cachorros como parte instintiva fundamental para el desarrollo físico y de los reflejos para afrontar los peligros de su vida como depredador o como presa, ninguno de ellos busca un trofeo. Entonces, los hombres se han dedicado a establecer a la vez las reglas y las sanciones para el que no las cumple, los reglamentos, los sistemas de puntuación... es decir, no somos como animales.

Damos, no obstante, por supuesto, que en el fragor de esta batalla normalmente incruenta se produzca alguna salida de tono excesiva, alguna acción violenta o traicionera que son inmediatamente afeadas y castigada conforme al reglamento. Todo, en teoría, muy humano y civilizado, pactado, con el fin de que el resultado final sea simplemente la alegría por la victoria o la normal decepción, más o menos amarga, por la derrota.

El deporte es espectáculo, claro, y necesita y requiere de público. Siendo mucho más numerosos los espectadores que los participantes en el juego, falta sin embargo una reglamentación sobre cómo debe comportarse esa masa que se debate siempre entre el apoyo legítimo a los suyos y el menosprecio hacia el contrario. Límite que se ha pasado últimamente en algunas competiciones en las que se ha insultado de la manera menos varonil posible a alguna participante del equipo contrario, por el simple hecho de ser mujer. Y los insultantes han demostrado así que, si el deporte es cosa de hombres, ellos sobran.

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