Línea de fondo

José Antonio López

El cierre del mercado

05 de septiembre 2013 - 01:00

UNA locura. En eso se convirtió el fútbol en la noche del lunes. No fue por goles extraordinarios, paradas inverosímiles o quiebros increíbles. No fue por el fútbol, fue por todo lo que rodea últimamente al fútbol, por ese mercado de jugadores que cada vez se parece más a los cambios de estampitas de los niños en los parques. El dinero está acabando con el fútbol. A cambio, nos dicen, tenemos una de las mejores ligas del mundo. Excusas.

Tener a tantísimos jugadores, con sus equipos y plantillas, pendientes de un hilo cuando la competición ya lleva varias jornadas es una locura. Y el Real Madrid ha ejemplificado mejor que nadie esta carrera crematística en que se está convirtiendo lo que debería ser un deporte. La compra de Bale por cerca de 100 millones de euros, algo indignante, y la venta de Ozil por la mitad demuestra que los proyectos deportivos están al servicio del inmenso negocio en el que los grandes han convertido al balompié. Igual que el Barcelona y su desembolso, nunca bien explicado, por Neymar. Y este estratosférico gasto, que los clubes empiezan a amortizar a base de contratos publicitarios, camisetas y demás lindezas, ha convertido a la liga española en un aburrimiento de dos y al fútbol español en uno de los más caros del mundo, con el 99% de los partidos de pago y con unos horarios al servicio de aquellos lugares del mundo que pagan este desatino. Tenía razón el Tata Martino cuando hablaba de Bale, aunque debió primero mirar en la que ahora es su casa.

El día en que esta infladísima burbuja futbolística pinche, como en su día lo hizo la inmobiliaria, no serán sólo los equipos modestos los que empiecen a desaparecer, sino que también los grandes sufrirán en sus carnes los agujeros de un negocio en el que unos pocos se están lucrando a costa de unos aficionados que, por mucho que quieran, no podrán sentir que el club es suyo.

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