La ciencia de Evo

23 de abril 2010 - 01:00

HAN pasado dos días desde la bomba Evo Morales y todavía Pedro Zerolo no se ha encerrado en señal de rechazo ni IU ni ERC han presentado una moción reprobatoria en el Congreso de los Diputados. Si la mitad de lo que ha dicho Evo lo dice un obispo, se arma la mundial. Pero como Evo es de los nuestros...

¿Y qué ha dicho el presidente de Bolivia en la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y la Madre Tierra? Pues casi nada: que los europeos somos casi todos calvos por culpa de las cosas que comemos y que el consumo de pollos hormonados es el causante de las desviaciones sexuales que sufrimos, entendiendo por desviación la homosexualidad. De paso ha denunciado la Coca-Cola por ser una bebida "emblema del capitalismo", cosa que ya hace muchos años se le ocurrió a Rafael Alberti, que la calificaba de "pis vomitivo y norteamericano".

Para oponerse a los alimentos transgénicos existen un buen número de razones científicas, económicas y políticas. Tantas al menos como para defenderlos. Así que no hace falta inventarse teorías del género mágico, propias de sociedades atribuladas por la ignorancia y la superstición. En sus viajes presidenciales Morales se ha fijado en la cantidad de calvos que pueblan las ciudades europeas y ha tirado de sus prejuicios: "La calvicie, que parece normal, es una enfermedad en Europa; casi todos son calvos, y es por las cosas que comen, mientras que en los pueblos indígenas no hay calvos, porque comemos otras cosas" (los que pueden, matizo yo). Así que no se miren más al espejo para constatar cómo se les cae el cabello más que ayer, pero menos que mañana. Simplemente, mediten antes de zamparse un solomillo o tomarse un vaso de leche pasteurizada.

Morales pasó a mayores cuando entró en cuestiones más íntimas que el pelo de la cabeza. El indígena indigenista denunció que el pollo que nos venden está inflado de hormonas femeninas, y "por eso, cuando los hombres comen esos pollos, tienen desviaciones en su ser como hombres". ¿Y qué pasa con las mujeres que comen esos pollos artificialmente criados, Evo? ¿Se vuelven más femeninas con el plus hormonal contenido en la carne de granja, viendo reforzado su ser como mujeres? No hay respuesta. Cómo la va a haber si esta afirmación es una tontuna de marca mayor. No se proclamaba una bobada tan grande en materia de sexualidad desde que aquel arzobispo advirtió a los adolescentes de mi generación de que si se masturbaban se les iba a derretir la columna vertebral. Aparte de terminar en el infierno, por supuesto.

Gaditanos: haced caso del sabio Evo. No preguntéis mas si ese vecino sensible cose para la calle. Preguntad si come pollo.

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