Qué buena es la consejera de Fomento de Andalucía. La granadina no promete lo que no debe, todo lo contrario a alguno de sus compañeros de Ejecutivo. Nos referimos a la conexión por carretera de Huelva y Cádiz, las dos únicas provincias limítrofes de Europa que no cuentan con comunicación terrestre directa. Y en cambio ha inaugurado un sistema que informa de la calidad del aire de los vagones del Metro, una herramienta que ya funciona en Sevilla y que es de esperar que se aplique pronto en Granada y Málaga. Ofrece una información clave para evitar la propagación de los peligrosos aerosoles y le da a usted, señor viajero, una tranquilidad muy necesaria. A Marifrán la ponía yo a dar clases en Renfe, la empresa del Estado que nos hacina en los trenes en estos tiempos de pandemia y que no nos dice nada sobre el aire que respiramos durante trayectos de una, dos y tres horas. Que Renfe limpia es materia que hay que creer como si fuera un dogma de la Iglesia. Y punto. Usted se sube en Córdoba en un AVE procedente de Ciudad Real y no tiene ni pajolera idea de si en su asiento ha estado justo antes un señor con piojos, caspa o coronavirus. Falta Tejero: "¡Se sienten, coño!". Y nadie protesta. Y todos pegaditos, muy pegaditos, como borregos. Y el que pueda y quiera que se encomiende a su advocación preferida. En vez de vender menos billetes y poner más trenes, Renfe quita trenes y vende los vagones completos. Pero usted no se preocupe, que el aire es limpio y se respira como en la apartada orilla de los versos del Tenorio. Tururú. Marifrán, en cambio, nos garantiza el aire pulcro en el Metro al mismo tiempo que nos deja claro que para ir en coche de Cádiz a Huelva, o de Huelva a Cádiz, tendremos que seguir pasando por Sevilla. Agradezco que nos limpie al aire del Metropolitano y que no nos venda el humo de una carretera de la que llevamos oyendo a hablar desde los tiempos del gobierno de tecnócratas de Franco, ese hombre. Gracias, consejera, por no darnos la barrila con proyectos imposibles. Gracias por no aumentar la lista de clásicos andaluces: la demolición del Algarrobico, el cordón ferroviario del Mediterráneo andaluz, la conexión por tren del aeropuerto de San Pablo con la capital hispalense, etcétera. Prefiero que la consejera vaya "a poquito a poco", como se dice mucho en la Andalucía que nos une. Seguiremos viendo desde Matalascañas cómo chisporrotean las luces de Chipiona en las noches de verano. Y desde los pisos altos de algunas playas gaditanas continuarán viendo los destellos de la costa de la luz. Pero, al menos, ganamos en calidad del aire en el Metro. Qué bien ventila la consejera Marifrán. Así da gusto.

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