El Pinsapar

Enrique Montiel

Las anchoas de Revilla

09 de julio 2009 - 01:00

LA alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, debe ser una persona de mucho carácter. Entre lo harta que sin duda está del "caso Camps" y su propio ser así, acaba de cometer un error grave que, finalmente, puede representar un nuevo clavo en el ataúd que le fabrican al presidente de la Generalidad valenciana: las anchoas de Revilla. Ha dicho, quiero decir, que a Rodríguez Zapatero el presidente montañés le regala anchoas cada vez que va (en un taxi como todo el mundo sabe) a la Moncloa y no por eso los imputan por cohecho. Se ha abierto la veda, pues. Seguro que ya hay buscando qué regalos y a quiénes se han estado enviando en estos años, desde los puros de Fidel Castro (algunos han roneado de ellos, y de Fidel) a los pata negra o cavas o añadas inolvidables que puede que hayan recibido algunos políticos (por Navidad, estoy pensando, no para conseguir un contrato ventajoso) de alguna gente agradecida o por agradecer.

Parece surrealista lo de Camps y, probablemente, lo sea. Por cuatro trajes cuatro la vida política está detenida, casi, en la comunidad valenciana, amenazando con llevarse por delante a más altos dirigentes políticos del partido del Molt Honorable President. Rectifico, no unos trajes sino las malas compañías y esta cosa de perder el compás y no cortar de raíz todo lo susceptible de gangrenarse o descomponerse con hedor insano. Diciendo la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad. Es que es para echarlo (Cádiz dixit) a quien abrió la puerta de la colaboración a unos individuos que se referían a conspicuos dirigentes del PP como "el curita" y otras lindezas. A saber los motes del escalafón, los motes de Génova, los motes del PP en las boquitas pintadas de este personal trapacero y ventajista que, según parece, ganó mucho dinero en la cercanía del partido de Camps y ahora lo lleva al Gólgota, eso sí, muy bien trajeado. Y de gratis, o no. Porque unas veces sale un sastre diciendo que sí y otras (el mismo sastre) que no.

No sigo al detalle la batalla mediática contra Camps pero sí he tenido oportunidad de conocer que la tijera está cortando cada vez más tela marinera y que la imputación se ha producido finalmente. Boquerón que está el verano, un funeral en Los Ángeles o cuatro trajes cuatro (a medida) llenan una televisión o un diario o una radio. Por eso cualquier anchoa o cosa dicha podrá ser utilizado contra usted en el tribunal. La verdad no es otra que esta cosa perpleja de que cuatro trajes cuatro sea la noticia de los telediarios, la noticia de España. A Aída Álvarez le prescribe el delito y a Camps lo achicharran vivo. Exigencias de la moda.

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