Crónica personal
Pilar Cernuda
Pedro Sánchez de rebajas
USTEDES no se lo van a creer, pero he tenido un sueño en el que se me apareció el Vapor de La Laguna. Esto habrá sido como lo que pasa en las novelas de Haruki Murakami, donde se mezcla la realidad y el sueño, y ya puede pasar de todo, que los gatos hablen o que uno atraviese las paredes desde un pozo. O será como La vida es sueño, que la escribió Calderón de la Barca unos siglos antes, cuando todavía no tenía una calle entre la plaza de Mina y la Alameda. Lo cierto es que habrá sido algo de realismo mágico (González, por supuesto), pero yo vi un Vapor en La Laguna, que se parecía un montón al de El Puerto y que tenía en la cubierta a unos guiris cantando un pasodoble de Paco Alba.
Estas cosas suelen pasar cuando llueve en Cádiz. Llueve para fastidiar, para cargarse la Cabalgata del Carnaval, o un Viernes Santo. Incluso un año le cayó un chaparrón a la procesión del Corpus en junio, que ya es difícil. Y luego están las lluvias de septiembre, que son las que inundan La Laguna. Es cuando salen las motos náuticas y los flotadores. Es cuando hay alerta amarilla, como si fuera un domingo en el estadio. Es cuando se me apareció el Vapor de La Laguna, que ha seguido la estela del mítico Vaporcito de El Puerto, ese que se ha perdido como el barco del arroz. Entre todos lo iban a salvar, y él solito se murió.
Pero ahora ha vuelto, como si fuera el buque fantasma, que es una ópera estupenda de Wagner, otro alemán. El Vapor Fantasma de La Laguna, que se me apareció, tiene toda la pinta de ser una atracción turística de primer nivel para Cádiz, como la Torre Tavira de Belén. Un Vapor de La Laguna estaría condenado al éxito, pues a los turistas les gusta muchísimo un vapor. Yo voy por ahí y veo vapores por todas partes, menos por la Bahía. Hasta en Shanghai de los chinos he visto un vapor, ¡ay vaporcito de Shanghai!, bajo los rascacielos de Pudong. Pues aunque los rascacielos de La Laguna no son de 88 ni de 100 plantas como los de Shanghai, admitirían perfectamente un vapor, cumpliéndose así la profecía de un Cádiz de agua, muy veneciano.
La Laguna, como su propio nombre indica, es zona inundable. Allí, en otros tiempos, los niños cazaban sapos. Pues si La Laguna se inunda cuando le sale de los chaparrones, lo mejor sería dejarla inundada para siempre, y así la tendríamos con canales, a la veneciana. Esto ya se ha visto claro por algunos profetas, pues salió 'A Venecia del tirón', con el antiguo y laureado coro de la Viña de los Antonios (Burgos y Martín), así como ha salido 'La Sereníssima', de Juan Carlos (Aragón). Teniendo gondoleros ya predispuestos, que incluso cantan en italiano o algo parecido, no sé a qué esperamos para convertir los sueños en realidad. Un Vapor de La Laguna es posible.
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