Sorpresas en el Ayuntamiento

En la remodelación municipal ha quedado clarísimo que el equipo anterior le parecía malo incluso a ellos mismos

Durante los últimos cuatro años, he insistido en una idea que compartían muchos gaditanos: la gestión municipal era penosa, por su ineficacia. Otra cuestión diferente es que la simpatía personal y el don de gente gaditana del alcalde Kichi le haya permitido conservar el cargo con mejores resultados. Eso sólo pasa en Cádiz. Pero, en la remodelación, ha quedado clarísimo que el equipo anterior le parecía malo incluso a ellos mismos. En caso contrario, no hubieran dejado fuera a la mitad de los concejales que tenían responsabilidad de gobierno, ni hubieran quitado protagonismo a la otra mitad. Los hombres y las mujeres fuertes de la remodelación serán los nuevos y las nuevas.

Han degradado incluso a Martín Vila y David Navarro, los únicos concejales que dieron la cara en temas peliagudos. Fueron los soportes del guirigay anterior, junto a la ya ausente María Romay, que se va a dedicar a estudiar. María es joven, y no quiere ser política profesional, de mayor. Las gestiones de Ana Fernández y de Eva Tubío fueron polémicas, y bien que se ha notado en la remodelación, al ser apartadas de áreas donde hubo meteduras de patas.

Los dos hombres fuertes del equipo de Kichi eran asesores municipales. Contará con Demetrio Quirós con un perfil más político, y posiblemente para señalarlo como heredero. Se supone que al alcalde sólo le quedan cuatro años en el cargo, según él mismo prometió. Para los temas económicos confiará en José Ramón Páez, que tiene un perfil más profesional que su antecesor en esa materia. Pero no le será fácil lidiar los asuntos económicos pendientes.

Considero un acierto que hayan unificado las delegaciones de Cultura y Fiestas, al mando de una misma edil, Lola Cazalilla. Habían heredado aspectos difíciles de explicar, como que la Semana Santa sea gestionada por Cultura y el Corpus por Fiestas. Pero deben hacerlo al revés de lo que dijo Kichi: la solución no es que el Carnaval pase a Cultura, sino que la Semana Santa vuelva a Fiestas, donde estuvo antes de Carnota. A Lola Cazalilla, otra nueva, le toca una gran responsabilidad. Sobre todo en la Cultura más culta, después de cuatro años nefastos.

A Martín Vila le han dejado el Urbanismo, pero ya no será el alcalde accidental. Queda degradado como presunto sucesor de Kichi, cargo al que podía aspirar. El sector de Podemos, o lo que sea, le da un cosqui al sector de Unidas. Ya veremos si tiene consecuencias. Al nuevo equipo hay que concederle unos días de gracia, para que no paguen las culpas de los otros y las otras.

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