EL vuelco que ha sufrido en los juzgados la llamada Operación Toscana no deja de producir sorpresa. Detenidos y encarcelados con gran alharaca y publicidad, el clan de los Galán y el resto de imputados han salido de la cárcel sin ni siquiera fianza. Al parecer, ninguna de las trabajadoras de sus clubs ha declarado claramente contra ellos, y no deben de haberse encontrado muchas pruebas de delitos graves cuando los supuestos infractores están en la calle. Al final, toda esta gran operación, en la que no ha faltado ni el elemento últimamente omnipresente de la prensa rosa, ha dejado el resultado de una gran confusión, lo que no ayuda a la buena imagen de la Justicia ni de las Fuerzas de Seguridad. Se podría haber hecho mejor todo.

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