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Leganés, hace dos días. Tres menores fueron acosadas por un tipo que les ofreció cocaína, las persiguió y retuvo a una de ellas cuando intentaron ponerse a salvo subiendo a un autobús -sin que nadie les prestara ayuda- tras lo que corrieron hasta refugiarse en un bar. Una de ellas lo grabó y horas después el individuo fue detenido, puesto a disposición judicial y dejado en libertad pese a que constaban hasta 17 detenciones anteriores por desacato a la autoridad, robo con violencia y agresión sexual. "Ese chaval para por mi barrio. Yo ya no tengo la libertad de poder venir a mi casa sola", dijo una de ellas. No lo entiendo.
Sevilla, 1 de marzo. La Sección Cuarta de la Audiencia Provincial -informaba ayer el compañero Luis Lastra- ha restado dos años y medio a la pena total de dieciséis años de prisión que se le impuso en 2017 por abusar de su hija desde que esta tenía nueve años hasta que cumplió catorce y después, cuando cumplió dieciséis, violarla durante cinco años. Fue condenado a dos años y medio por los abusos y a trece y medio por las agresiones sexuales. Ahora la Audiencia, "a la vista de que la nueva ley es más favorable al reo", ha rebajado la condena de trece años y medio a once. No lo entiendo.
En el primer caso lo que no entiendo es cómo, tras acosar, perseguir e intentar retener a unas menores, un tipo con 17 detenciones previas, algunas por agresión sexual, es puesto en libertad. En el segundo no entiendo que por abusar de su hija y violarla durante una década desde que tenía nueve años un tipo sea condenado sólo a dos años y medio por los abusos y trece y medio por las agresiones sexuales. Y tampoco que la ley del sólo sí es sí permita que se le rebajen dos años y medio.
Lo que sí entiendo es por qué el PSOE ha tardado cinco meses y más de 700 reducciones de penas y 74 excarcelaciones de agresores sexuales de mujeres y menores en llevar al Congreso la reforma de la ley que él, como parte del Gobierno que preside, aprobó: Moncloa bien vale unas reducciones de penas y excarcelaciones que le permitan no romper con su socio. Por la misma razón, visto que el escándalo le resta votos y cae en las encuestas, ha escenificado hipócritamente la ruptura-sin-romper con Unidas Podemos, a la que también le viene bien de cara a su electorado la imagen de resistencia en soledad de Montero y Belarra en los escaños azules. ¡Vienen elecciones! Sálvese quien pueda, y yo el primero.
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