Notas al margen

Riquísima Base a la roteña

Rota lo dice todo de la percepción que tiene EEUU de España como aliado más allá del Gobierno de turno

Y A casi nadie obvia la importancia de la OTAN, pero en los 80 hasta la derecha se abstuvo en un referéndum, para hacerle la puñeta a Felipe González. Hoy, en cambio, la mayoría no discute el aumento del gasto en Defensa porque no queda otra si queremos vivir en paz. Hasta ayer casi nadie entendía este sacrificio económico, porque aquí no se percibía una amenaza exterior desde la lejana invasión napoleónica, que lo justificara. Pero de repente, la tensión con Marruecos y la invasión rusa dieron la vuelta al sentir popular como un calcetín.

Por más que duela a los antimilitaristas y a la izquierda radical que tanto hablan de la alianza sangrienta, la base genera seguridad y la paz no se alcanza con flores y pancartas. Los gritos de "¡OTAN no, bases fuera!" no sólo suenan rancios, sino que la sociedad aprueba que EEUU refuerce su presencia en las instalaciones de Rota. Y en Rota por muchas razones, más allá de su localización estratégica y su peso militar. Como afirma el titular de Exteriores, José Manuel Albares, esta localidad lo dice todo de la percepción que tiene EEUU de España como aliado, más allá del Gobierno de turno. Y hay que destacar su evolución silenciosa como base logística, como explica mejor que nadie en estas mismas páginas el almirante retirado Juan Rodríguez Garat. El espaldarazo de la OTAN en la cumbre de Madrid no es más que el premio al trabajo bien hecho entre la marina española y la estadounidense, para beneficio de los astilleros. Si hay algo que aquí sabemos hacer como nadie, desde hace 300 años, es fabricar buques. Y la reciente ampliación del contrato con Navantia para reparar sus destructores confirma el excelente trabajo que se realiza en Rota. La Administración norteamericana quedó impresionada con tanto talento y conocimiento, pero le sorprendió aún más nuestra capacidad de trabajo, admitiendo que ni sus operarios estaban a la altura.

Si el clima de entendimiento es magnífico de puertas hacia adentro, en la villa, esa belleza escondida de sol y playas envidiables, el ambiente es insuperable. El roteño no sólo intenta que el americano se sienta en su casa, sino que comparte un estilo de vida que bebe de ambas culturas, como los restaurantes tex-mex. La influencia americana se deja sentir desde la gastronomía a la música, pasando por deportes como el golf. Rota sería un pueblo con mucho encanto sin la base, pero no sería la potencia turística que es hoy. El empleo que ofrece nadie lo discute. Y la lista de ingresos indirectos es infinita, empezando por los alquileres hasta llegar a los bienes de consumo y los gastos de suministro. Todo ello se ha visto reflejado en la calidad de vida de los roteños y lo disfrutarán aún más las futuras generaciones. Negar la riqueza que ha generado esta base para la Bahía -y no sólo en el ámbito militar y económico- es estar ciego. Como certificó un estudio del Instituto Elcano, Andalucía es la comunidad que mejor valora las bases. Por algo será.

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