Retírese del atril

Tal vez se puedan sacar algunas lecciones del escándalo mimético del parlamento andaluz

En el PP tengo muchos viejos amigos, conocidos, saludados y lectores, y no puedo menos que admirarles su imperturbable paciencia o su indefectible indiferencia a mis críticas periódicas. Sea una u otra, la agradezco mucho, porque lo penúltimo que querría es molestar. Lo último, no poder decir mi opinión en una columna de ídem; y eso también me lo ponen fácil.

Para materializar mi agradecimiento, les sugiero sencillamente ver de nuevo la sonada intervención de Jesús Aguirre, presidente del parlamento andaluz. Cuando quita la palabra a Javier Cortés, de Vox porque llamó "golfos" a los del PSOE por beneficiarse del dineral de los ERE, el mayor caso de corrupción económica de nuestra democracia.

No repasen lo de Cortés, que no es su problema. Lo interesante es Aguirre. Él debe velar por los derechos de todos los diputados autonómicos, pero corta a Cortés. Cuando éste le recuerda que ha recibido de los socialistas insultos tan graves, o más, y menos fundados, Aguirre le increpa, enfurruñadísimo: "No. No. No. […] Olvídese. Estoy hablando con usted ahora mismo. No estoy hablando con otro grupo. Retírese del atril". Lo echa.

Apostaría a que Aguirre sobreactúa porque ha oído campanas del escándalo en Madrid con Irene Montero y venía predispuesto de casa. Pero de eso no tengo pruebas.

De lo que no hay duda es de que no da posibilidades de réplica al grupo parlamentario de Vox y llama al estrado al socialista Mario Jiménez Díaz, que sube cargado de suficiencia y con una sonrisa de superioridad. Véanlo. Suficiencias, sonrisas y superioridades que le ha regalado el presidente de la mesa al rasgarse las vestiduras porque un parlamentario de otro partido llamase "golfos" a los del PSOE. (Los del ERE).

¿Y qué hace Mario Jiménez? Espeta un "indigentes intelectuales" a los de Vox, sin que Aguirre diga ni mu; les advierte de que nunca tendrían que haber salido "de la cueva de la historia", y Aguirre ni pío; y les acusa de falta de respeto a la Constitución, aunque el condenado por inconstitucionalidad de sus decretos ha sido Sánchez, que lo pacta todo con Bildu y ERC, pagando al contado. Y entonces -ojo- se vuelve contra el PP -que ha callado a Vox- y le acusa de haber traído de la mano a las instituciones a Vox. Condena al PP como cómplice de la caverna. Ea. A Aguirre, a su protector.

Yo no añado nada, salvo que quizá hay algunas lecciones latentes en esta sucesión de los acontecimientos.

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