el pelotazo

José / Guerrero / 'Yuyu'

Recta o traca final

EL 7 es un número mágico, tradicionalmente asociado a la buena suerte. Siete son los partidos que le quedan al Cádiz, al que le ve a hacer falta mucha de esa buena suerte. Pero los numeritos en Cádiz no se limitan al calendario, sino que traspasan despachos. Pero de eso hablaremos luego. Es cierto que una cosa es la campaña anti Muñoz que se está produciendo en la afición y otra cosa es el equipo. A los futbolistas habrá que apoyarlos al máximo, siempre y cuando estos estén entregando lo mismo en el terreno de juego. Lo digo por las declaraciones de Roberto Suárez, que ha dicho, literalmente; "creo que no estamos poniendo lo que hay que poner para sacar adelante los partidos". Ese "lo que hay que poner" es muy ambiguo. ¿Qué es? ¿Entrega?, ¿huevos?, ¿compromiso?, ¿profesionalidad? Pues miren ustedes, no lo sé, pero si el director deportivo dice esto de una plantilla que él ha confeccionado no esperarán los jugadores que les hagamos la ola hasta cuando pierden. No, esos eran otros tiempos. Aquí se apoya al equipo a muerte siempre que el equipo se entregue a muerte, pero en el momento en que no se pone en el campo todo lo que se debiera… mal camino llevamos. Así que la afición irá a por todas en estos siete partidos. ¿Y los jugadores? Ya queda menos para saberlo.

En otro orden de cosas, han causado bastante revuelo las declaraciones de Mágico González de exigir dinero para jugar el partido del Centenario. A mí, sinceramente, también me han sorprendido, pero mi condición de perro viejo en estas lides me hace, cuando menos, pensar en explicaciones a las palabras del Mago. Les pongo un ejemplo personal. Un servidor, junto a Manolo Santander, protagonizó varios años los spots de campaña de abonos del Cádiz. De manera totalmente altruista, sin un duro. Ni falta que hacía. Ni se pidió, ni lo queríamos. Lo dejé por varias cosas. En primer lugar porque empezaba a notar cierto cansancio de la gente con nosotros. En segundo lugar, porque el Cádiz ponía poco empeño en la logística de las campañas. Manolo y yo hemos llegado a estar buscando disfraces de Darth Vader la tarde antes del rodaje. Y la puya final, lo que me hizo decidir que hasta aquí habíamos llegado, fue la compra para ese spot galáctico de unos guantes de motorista que me costaron unos 30 euros de mi bolsillo y que nadie se dignó a pagarme porque la factura no aparecía. Como si yo fuera a estafar al Cádiz por 30 euros de mierda. Un servidor, con la elegancia que no tuvieron otros, se limitó a quitarse de en medio sin decir nada y cuando volvieron a llamarme decliné, cortésmente la invitación. Así se las gastan en este club de circo. Así que si ahora volvieran a llamarme para hacer un anuncio para Muñoz & Company (que no para el Cádiz) a la gente le resultaría patético que yo pidiera 30.000 euros. ¿A que sí? Pero, ¿a que leyendo esta historia no les resultaría tan extraño? Pues extrapolen esta historia a Mágico y a lo mejor tiene sentido que el salvadoreño quiera trincá. Si no es así, me defraudaría. Pero este Cádiz ya me ha defraudado tanto que una más no importa.

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