Tribuna Libre

Antonio / Gutiérrez / Macías

Ramallets y el san fernando

Ser aficionado de un equipo acontece por variadas circunstancias. La mayoría , por ser del lugar donde naciste; otras muchas, porque era el equipo de tu padre; y otras por peregrinas cuestiones, como ser el equipo de chapas que defendías o porque en ese equipo jugaba tu ídolo futbolístico, que normalmente lo hacía en el mismo puesto que tú... Esta marca era solo transmutada, en esa estrecha franja de los cinco a los diez años, cuando otras influencias, casi siempre nefastas, te inducían a cambiar de equipo. Esa señal, a partir de esa edad, es indeleble. Camina toda tu vida junto a ti y muere contigo. Puedes cambiar de profesión, de partido político o, incluso, puedes cambiar de mujer y hasta de sexo. Pero siempre serás del mismo equipo.

Este amplio exordio viene a cuento por el fallecimiento de Antonio Ramallets Simón (1-7-1924), que murió el pasado día 30, con 89 años, casi nada, entre sus manos. Uno es de La Isla, y es, sin dudarlo, del Club Deportivo San Fernando, del que escribió -como mi padre, después mi hermano y ahora lo hace mi sobrino, que utiliza el apellido de su abuelo como arma de trabajo- en este Diario cuando allá por los finales de los 60 dirigía los deportes el recordado Alberto Balbontín Balpiña e iniciaba por entonces sus primeros pasos Antonio Pérez Sauci. Y yo soy del Barcelona por culpa de Ramallets. Porque cuando comencé a aficionarme al San Fernando y conocí de portero, primero a los Camacho, López, Arguelles y luego a los Echezarretas, Ignacio, Arbe… ya el gran guardameta catalán era el mas conocido, el portero de la selección, ese que lo bautizó Matías Prats padre, con lo de El gato de Maracaná o El guapo goleiro, que lo denominaron los brasileños. Y mi padre decía "ese ha jugado en el CD San Fernando". Y mi progenitor, que era del Sevilla, lo decía con un puntito de orgullo. Como otros tantos isleños.

Y con Manolo Barrena sobre todo a la cabeza, el que guardaba la fotografía que Ramallets se hizo con el Club Deportivo en mayo del 44, con compañeros como El Cría, otro de los ídolos de entonces por La Isla y que publicaba como oro puro El Mundo Deportivo. Si encima Ramallets era el portero del Hispania, aquel equipo, de la película de Rovira Beleta Once pares de botas, film futbolero con enjundia, en la historia del cine hispano. Pues eso… uno se hizo del Barça y para siempre. Y para nosotros antes de que aparecieran Iribar, luego Arconada y ahora Casillas, el segundo mejor portero del ranking español, tras Zamora.

Estos dolorosos recuerdos cada vez nos hace mayores y ya solo quedan Biosca y Seguer del Barça de los cincuenta, el de las cinco copas. El fallecimiento de uno de nuestros ídolos, por tanto, nos deja cada vez con menos mitos y referentes, los que nos auparon desde la adolescencia para amar al fútbol. Y entiendo porque habrá chavales que veneren a Messi y a Cristiano Ronaldo y posiblemente ahora a Neymar, para convertirse en seguidores de estos equipos.

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