Crónica personal
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Pero no fue una jornada más. La Tertulia de Rebotica Campos, que en cada encuentro mensual se va superando, celebró su tercera sesión del presente curso el pasado mes de diciembre. De nuevo, nos encontramos allí, sus miembros más asiduos en un emotivo acto en el que tuvimos la suerte y el privilegio de disfrutar, y hasta de aprender, con un personaje -conocido por toda España- que llegó a deleitarnos con su amena charla. La Rebotica Campos, de la que ya he hablado más de una vez, continúa, como ya he dicho, invitando a personas de diversas disciplinas del saber o de la investigación. Estudiosos de muchas facetas que saben a la perfección enganchar con los contertulios e inducirlos a un debate posterior muy atractivo y suculento.
Y fue, Miguel Ángel Valero Duboy, ese protagonista al que hacía referencia. Doctor ingeniero en Telecomunicaciones y profesor de la Universidad Politécnica de Madrid, con una muy original tesis doctoral titulada: Modelo de provisión de servicios interactivos de telemedicina en el hogar sobre redes de banda ancha. Que, aunque nacido en Madrid, sus raíces familiares son isleñas, pues la familia Valero Avezuela -cuyos parecidos rasgos físicos en todos ellos son evidentísimos- es casi una saga tan conocida y querida en esta Isla acogedora. Y, como ya habrá intuido mi sabio lector, esta persona ilustrada e inteligente, además de muy simpática, no es otra sino aquel famoso Piraña de aquella serie televisiva Verano azul, que tanto impactó y cautivó en aquella España de comienzos de los ochenta.
Pero, Miguel Ángel Valero, no vino a hablarnos de la famosa serie; ni de la ciudad de Nerja, donde se rodó; ni de A. Mercero, su director; ni de Chanquete; ni de aquel inolvidable verano. Sino que, ese adorable Piraña, nos versó sobre Tecnología y accesibilidad para todos. Y así, el recién nombrado director del Centro de Referencia Estatal de Autonomía Personal y Ayudas Técnicas (Ceapat), y una vez concedida su excedencia como docente de la universidad madrileña, nos documentó sobre los derechos de las personas con discapacidad y personas mayores, a través de la accesibilidad integral, los productos y tecnologías de apoyo y el diseño pensado para todos. Porque eso de la "accesibilidad" no es otra cosa que crear o inventar mejoras para los discapacitados, diseñar productos que faciliten la integración total de todas las personas que, antes o después, los necesitaremos. Un mundo que sea más para todos. Que el discapacitado en general sea feliz a través de una adaptación de la tecnología al individuo. Más todo ello salpicado de muy ocurrentes anécdotas que causaban la hilaridad y aplausos del reducido auditorio. Como que desearía ver a su centenaria abuela paterna, doña Dolores Avezuela, montada sobre un scooter en su diaria visita a la Iglesia Mayor, y no como ahora va: en esa silla habitual de discapacitados sin ninguna tecnología a su alcance. Total, una deliciosa sesión con un participante de lujo. Mientras pensaba cuánto se había perdido el popular Chanquete, al írsenos tan temprano, de aquel niño simpático y glotón al Piraña de hoy tan respetado y considerado.
De sangre isleña, una vez más. Porque tenía que ser.
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