Crónicas Levantistas

Juan Manuel Marqués Perales

jmmarques@diariodecadiz.com

El PP, sin iniciativa, entra al trapo de todo

El Gobierno de Pedro Sánchez ha sacado adelante el decreto de ahorro energético, y el PP de Feijóo ha quedado en evidencia: tuvo que buscar argumentos para oponerse a las medidas porque Isabel Díaz Ayuso se adelantó a Génova y los ha ido agravando hasta caer en pura fraseología. Muy simplón para un partido que está dando por hecho que gobernará España a partir de 2023. La Unión Europea tiembla ante el corte del gas ruso, el Reino Unido se embarca en un simulacro de cuatro días para evaluar cómo resiste el país a un parón de suministro energético, y lo que hemos escuchado del PP es un lamento por los escaparates de la calle Preciados -de Madrid, por supuesto- y tres chorradas facilonas sobre el Falcon. Que esto es una guerra, genoveses.

El Gobierno no se lo ha puesto fácil, es verdad. La ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, no informó del todo a las comunidades autónomas ni negoció después una coma, a pesar de que ella lideró una rebelión contra el primer borrador que presentó Bruselas sobre el recorte del consumo de gas natural.

No se lo puso fácil, pero el PP entró al trapo. Ha sido como si los gurús de La Moncloa hubiesen previsto que las disonancias del PP retumbarían si forzaban un poco el paquete de medidas.

Ha pasado lo mismo con la polémica del acuerdo entre el Gobierno y la anterior dirección del PP sobre la renovación del Tribunal Constitucional. Al final, lo que ha trascendido es que Feijóo mira por el retrovisor para comprobar dónde se ha quedado Pablo Casado.

Hay un error de partida en la estrategia de los populares. A Juanma Moreno, cuyo éxito es el modelo que desea seguir la nueva dirección de Núñez Feijóo, le bastaba con mantenerse en la moderación y no cometer errores, pero su punto de partida era muy distinto: el malagueño ya estaba en el Gobierno y el gallego tiene que llegar, no le basta con dejar pasar el tiempo y esperar a que Pedro Sánchez termine por entregarle el poder por combustión.

Esto no sucederá así. Si el PP aspira a gobernar, Alberto Núñez Feijóo debe mostrar cuál es su alternativa y empeñarse en algunos acuerdos de Estado, aunque el PSOE no tenga demasiadas ganas.

Lo que ha demostrado este verano, desde el momento exacto en que Sánchez sacó a Adriana Lastra de Ferraz y se reconcilió con los Antonio Hernando y Óscar López, es que su sagacidad política no puede ser despreciada. Sánchez ha resucitado varias veces, y ni él ni el PSOE van a dejar que el PP llegue al Gobierno como quien recoge la fruta madura del árbol.

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