El palillero

José Joaquín León

Notas gaditanos

Esta es otra aportación de Cádiz a la historia de España. Los notas, como los cursis y los carajotes, con los que guardan algunos rasgos comunes, fueron identificados primeramente en esta ciudad, donde esas cosas se descubren al vuelo, pues para eso hay tres mil años de sabiduría a las espaldas. Y después han repetido las palabrejas por el resto de España, sin saber que es cosa típica gaditana, como ha pasado con los pelotazos, los cajonazos, los bastinazos y tantas cosas del Habla de Cádiz, famoso libro del profesor Pedro Payán, que vuelvo a recomendar ahora que estáis con los regalitos de los Reyes Magos.

Esto de los notas viene de antiguo, de ese Cádiz que ya existía antes de Teófila. En otro libro también recomendado en esta sección, donde de vez en cuando se recomiendan libros, me refiero a La historia pequeña de Cádiz, de Julio Molina Font, se reproduce un artículo que publicó Diario de Cádiz el 1 de febrero de 1948, en el que se demuestra que hace más de 60 años, en la postguerra, en los años del hambre, ya había memoria histórica de notas gaditanos: "Una palabra anda suelta de boca en boca desde hace mucho tiempo (…) Se trata del vocablo nota aplicado a determinadas personas. Un nota no es un maleante, ni un tonto, ni un cursi, ni un… nada más que un nota (…) Para quienes oyen la denominación por vez primera, hay un solo instante de duda. Luego, por un indescifrable misterio, admiten convencidos y enterados: "¡Ah ya, un nota!". Como pasa con muchas grandes obras, ésta parece que es de autor anónimo, según lo que publicó en 1948 el Diario: "¿De dónde ha partido esa manera concisa y perfecta de definir a un tío? No se sabe. Lo único que se sabe es que Fulano es un nota porque es un nota, y esa forma de señalarlo no hay quien la mejore".

Con el tiempo, la especie del nota gaditano se ha propagado, haciéndose notar en casi todos los ambientes. Se infiltran en la política, en la cultura, en el Carnaval, en las cofradías, en la sociedad civil, en cualquier sitio, y dan la nota, la que sea, porque lo suyo es darla, hacerse los notables y fastidiar a la gente. Cualquier notario daría fe de que en Cádiz hay demasiados notas.

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