EL ALAMBIQUE

Rafael / Sánchez / González

Nobleza obliga

EL nombramiento de Pepe Serrato como Hijo Adoptivo de esta ciudad hace unos días por parte de todos los representantes municipales que componen el arco político del Consistorio Municipal ha sido acogido gratamente entre la población portuense, por lo que significa su trabajo social y la asociación donde se desarrolla, que como todo el mundo conoce es Cáritas. Este nombramiento podría tener su simetría con el homenaje que hace algunas semanas se le ha dedicado a Luis Benvenutty, por su entusiasmo y entrega al servicio de Afanas durante mucho tiempo. Estas dos instituciones han sido dos pilares importantes sobre los que se han sostenido la sociedad solidaria desde hace bastantes años para la ayuda social de personas necesitadas.

Este nuevo hijo adoptivo, andaluz ursaonés, ferroviario, que llegó a la ciudad hace unos treinta años desde la vizcaína Orduña por razones de su trabajo, es un referente valioso de nuestra localidad. Tras su llegada pronto comenzó su andadura solidaria en la parroquia de San Marcos mediante su contacto con Cáritas, donde comienza su trabajo encomiable dentro de esta asociación que continua todavía. Sé que Pepe, dentro de su humildad, dirá que es un trabajo de muchas personas, y así lo creo yo también, pero del mismo modo entiendo que si en todas estas instituciones no existiera una persona animadora, coordinadora, ejemplificadora, muchas de aquellas se vendrían abajo, y en este caso ese ha sido uno de los logros más importantes conseguidos por él, para beneficio de los más necesitados.

Todas estas personas que se significan por estos logros son las que dignifican al hombre, y nos habla de su grandeza, frente a otros que siembran el terror y provocan la perversidad de la destrucción del ser humano, como por ejemplo, aquellos que en el año 2004 ocasionaron la masacre de Madrid, cuyo aniversario mañana conmemoramos silenciosa y afectivamente. Esa diferencia entre el bien y el mal, entre la solidaridad y el egoísmo, es la que distingue al ser humano que recibe el respeto y admiración de los ciudadanos por su apreciada nobleza.

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