Crónicas Levantistas

Juan Manuel Marqués Perales

jmmarques@diariodecadiz.com

Muere Ciudadanos; Podemos vuelve a IU

Ni con Inés ni sin Inés tiene remedio la desaparición de Ciudadanos; el cambio de nombre no solventará esta muerte

El naranja se ha contraído hasta una existencia binaria: 1 ó 0 escaños, y así elección tras elección. Cero en Madrid, uno en Castilla y León, cero en Andalucía, la computadora de Ciudadanos languidece como la de Odisea 2001, el partido se apaga, los escasos leales que aguantan están enfrentados entre sí; es lo natural de los sistemas idiofásicos. Como no hay sustento alimenticio, proliferan las toxinas, los antibióticos y los abortivos para matar a los competidores supervivientes. Es más difícil cerrar un partido que crearlo, porque hay deudas millonarias sin devolver; algunos sueldos aparejados al Congreso y a los diputados, y el temor de que, si no hay una extinción legal, habrá quien manosee las siglas.

Inés Arrimadas no cuenta con apoyos, pero tampoco hay sustitutos, cree que la canasta de tres de un partido perdido puede ser el cambio de nombre, algo así como Liberales, pero ese bálsamo no devuelve la vida, los liberales ya están en el PP, como los democristianos, los centristas y hasta los muy conservadores. No hay ninguna solución, Ciudadanos se ha acabado, ni con Inés ni sin Inés tiene remedio.

El bipartidismo imperfecto regresa después de la crisis de partidos causada por la Gran Recesión. Podemos ya no es nada, ha muerto, pero los únicos que no lo saben son los de Izquierda Unida. A los comunistas les encantan las parábolas de la Biblia, y creen que cometerían un serio pecado si no dan un buen trato al hijo pródigo, aunque éste sea haya comido la cena, haya arrasado con los odres de vino y haya dejado hijos repartidos por toda la tribu.

Andalucía ha sido un fracaso para Yolanda Díaz y su intento de reconciliar, al mismo nivel, a Podemos, Más País e Izquierda Unida. Los primeros se llevan el 80% del grupo parlamentario, a pesar de que son tan torpes que ni siquiera saben llegar en hora a un registro. Sumar, o como se llame, existirá porque ese hueco a la izquierda del PSOE siempre está nutrido de electores, algunas veces más, otras menos, pero no será una alternativa de Gobierno a los socialistas.

El sistema partidista español es imperfecto porque no es pleno, hay muchos nacionalistas de distinto rango y territorio, pero regresa, con la única excepción de que Vox aguanta en la extrema derecha. Su nicho electoral será parecido al de IU, menguará con presidentes populares del PP, subirá cuando éstos se agoten y cuando se produzcan crisis migratorias y recesiones económicas. Pero tampoco es alternativa real al PP. Sin un programa integral para España, ni para las comunidades ni los municipios; sin una masa crítica de cuadros emocionalmente templados, su espacio es como un pequeño acordeón.

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