Artículos

Antonio L .Muñoz Galán

El Manierismo y 'La Visión de San Francisco' de El Greco

Análisis artístico de la joya pictórica que guarda el Hospital de Mujeres

29 de mayo 2014 - 01:00

EL Manierismo supuso una estética de tensiones dominadas por un fuerte sentimiento anticlásico. La obra de arte se concebirá como un espacio torturado, unido a unos alardes técnicos que crearon una situación continua entre lo estable y lo inestable. Históricamente surgió como consecuencia de la crisis espiritual, política y artística operada en Italia hacia 1520. En 1527 se produjo el saqueo de la ciudad de Roma - Saco de Roma - por las tropas imperiales de Carlos V, hecho que creó una verdadera diáspora de artistas por Europa y un éxodo masivo de las formas artísticas.

Desde el siglo XV el Renacimiento temprano o Qattrocento planteó un concepto renovador del arte desde las ciudades de Florencia y Padua, en las que se extendió el interés por el estudio de los manuscritos de Plinio y Vitrubio. De este modo, la literatura artística experimentó un importante auge, destacando los Comentarios de Ghiberti y sus estudios de la perspectiva y las proporciones. Paralelamente, Leon Batista Alberti realizó un impresionante estudio de la antigüedad clásica que cristalizó en tres de sus obras fundamentales: De Re Aedificatoria, De Pittura y De Statua. En estos tratados hace una definición clásica de la arquitectura, la escultura y la pintura adelantando una interesante síntesis entre cultura y arte. En ellos también se fijó el ideal de belleza que radicaba en la proporción, en la medida y en la relación perfecta de las partes con el todo. En pintura, la composición geométrica entró a formar parte de la obra de arte, tomándose como base la circunferencia, el triángulo y la pirámide; la perspectiva lineal se desarrolló con una fuerza inusitada como en el caso de Paolo Ucello que en su Batalla de San Romano del Museo Uficci de Florencia realizó un portentoso estudio de composición y perspectiva lineal. Es la geometría pura y dura aplicada al arte.

El Alto Renacimiento o Cinquecento supuso la eclosión del ideal clásico de belleza determinado por la perfección de los volúmenes puros. Este concepto de la creación se dio hasta el primer Miguel Ángel; pero a partir de su Moisés de San Pedro in Vinculi, su arte comienza a verse como evocación o lectura de un fuerte sentimiento expresivo que forma parte fundamental de la obra de arte. Van a nacer las 'Piedades': 'Florentina', 'Rondanini', 'Palestrina'… En ellas Miguel Ángel emplea la técnica del non finito y la línea sempertinata. Son los años de la segunda mitad del siglo XVI y el Manierismo está servido en toda su madurez.

Doménikos Theotokopoulous El Greco llegó a Roma procedente de Venecia en 1570. El cardenal Alejandro Farnese lo presentó en los círculos artísticos como discípulo de Tiziano, ingresando en la Academia de San Lucas como miniaturista. Roma le ofreció el descubrimiento de la fuerza expresiva de Miguel Ángel. Hecho que será importantísimo para comprender su obra artística en Toledo. En 1571 se le encarga el retablo de Santo Domingo el Antiguo cuya Trinidad se acoge a la monumentalidad y la rotundidad del canon manierista migelangelesco. Es ahora cuando El Greco encuentra su madurez y es reconocido como maestro de la pintura universal. Su manierismo se verá enriquecido por la espiritualidad y el misticismo de la España de los siglos XVI y principios del XVII.

Es en este contexto donde debemos situar nuestra Visión de San Francisco de la capilla del Hospital de Mujeres de Cádiz. La obra es un óleo sobre lienzo donde El Greco trata el tema de la visión de una gran luz divina aparecida a San Francisco de Asís y al hermano León en el monte Alvernia. El hecho tiene un efecto distinto en los personajes. San Francisco se arrodilla y abre las palmas de las manos que dejan ver los estigmas; el hermano León cae de espaldas en un escorzo violento sin comprender el acontecimiento milagroso. Es una maravillosa composición manierista donde El Greco aplica los conceptos fundamentales de este movimiento con gran maestría:

En primer lugar el tema de la luz, que el nuevo estilo utiliza en sentido neoplatónico. Se define la belleza como esplendor de luz que se interpreta como divina. La verdadera protagonista de la Visión de San Francisco es la luz que provoca reacciones contrarias de los personajes.

En segundo lugar, el espacio del cuadro se concibe como una solución de continuidad entre lo estable y lo inestable. Esta idea se aprecia en dos actitudes totalmente diferentes: el sereno misticismo de San Francisco y el escorzo angustiado del hermano León. Esta composición es típica del movimiento manierista que rompe definitivamente con el ideal de proporción del Alto Renacimiento.

En tercer lugar, el color gris que se derrama por toda la obra, dotándola de suaves volúmenes que modelan la composición. El Greco vivió en Roma la polémica entre dibujo lineal y color y, como buen discípulo de la Escuela Veneciana, se inclinó por este último. Es lo que Enrique Wölfflin diferencia entre estilos lineal y pictórico.

Finalmente, el alargamiento de las figuras conecta directamente con la literatura mística de San Juan de la Cruz, Santa Teresa de Jesús y Fray Luis de León. Sus personajes se tornan inmateriales y parecen buscar un mundo espiritual y superior. En El Greco se funden manierismo y sentimiento religioso lo que le hizo aparecer como uno de los artistas principales de la Contrarreforma. Buena muestra de ello es El Expolio de la sacristía de la Catedral de Toledo.

Sin duda, nuestra Visión de San Francisco puede considerarse una de las obras manieristas más significativas de El Greco que influyó de una manera decisiva en la pintura contemporánea desde Picasso hasta el Expresionismo.

El cuadro fue propiedad del obispo Lorenzo Armengual de la Mota, prócer de las artes en Cádiz a principios del siglo XVIII. A su muerte fue heredado por su hermana Jacinta quien a su vez donó a su hijo Bruno Verdugo Armengual. En el verano de 1747 volvió a la Capilla del Hospital de mujeres donde reside desde entonces. Según refiere Pablo Antón Solé, la pintura de San Francisco es la joya de la institución, obra original y firmada por El Greco… los comentaristas coinciden en la rica gama de grises única en el estilo manierista.

El tramo principal del crucero de la capilla del Hospital de Mujeres se cubre con bóveda de arista con pinturas alusivas a la Virgen del Carmen y una gloria de ángeles. En las pechinas, los próceres del Hospital: los obispos Lorenzo Armengual de la Mota, José María Rancés y Villanueva y los presbíteros Bruno Verdugo Armengual y Alejandro de Pavía y Pedecina.

stats