Crónica personal
Pilar Cernuda
Pedro Sánchez de rebajas
Hubo un tiempo, de triste recuerdo para los abueletes, en que España se dividía entre rojos y fachas. Parece que en Cádiz hay una serie de personas que se empeñan en que volvamos a estas cosas, a ponernos cada uno detrás de una bandera, de una religión y discutir, cuanto más fuerte mejor, porque eso será más positivo para los intereses de cada una de las partes y, a lo mejor, hasta logran algún adepto.
En las últimas jornadas ha habido varias pajarracas en la ciudad con estos temas, el de la bandera y el concejal de Bildu que ha venido para hablar en Cádiz. Pero hace unas semanas fue otra pajarraca por la llegada a Cádiz de los del autobús de los de "la pichita" y hace otros meses más fue por si se ponía tiesa la bandera de la plaza de Sevilla o no se ponía.
Tanto a unos como a otros, al equipo de gobierno y a los de la "pancarta" del PP (tanto twiter, tanto twiter) se les podría recetar un poquito de tolerancia. Cádiz siempre ha tenido fama de ser una ciudad tolerante y parece que hay gente que quiere que abandonemos esta costumbre.
Esta continua salida de la ciudad en medios de comunicación por temas de este tipo no creo que sea buena y considero que no le hacen bien al equipo de gobierno. Los del tanto twiter están deseando subirse a cualquier carro, el que sea, para liar la pajarraca, un tema, en el que por cierto, son grandes maestros. Además atacan por todos lados. Primero la lÍan y luego como respondas te ponen una querella, otra marca de la casa.
Es una lástima que mientras que el alcalde ha demostrado una actitud dialogante con las cofradías y parece haberse dado cuenta de que el ciudadano lo que pide es gestión, otros miembros de su equipo de gobierno se dediquen a jugar a rojos y fachas, un juego anticuado y que no terminó nada bien, por cierto, en otros momentos de nuestra historia.
La ciudad necesita que sus dirigentes le solucionen problemas y no creen más de los que existen… que ya estamos bastante bien despachados. Así que sería bueno que en vez de dedicarse a jugar a banderitas de colores, se dedicaran, por ejemplo, a abrir la estación de autobuses, vergonzosamente cerrada desde hace meses y meses o se viera el tema del hotel del Estadio o se viera que se puede hacer con las naves de Tabacalera de Loreto. Así, intentando gestionar esas cosas, seguro que mucha gente confía en Podemos otros cuatro años, jugando a rojos y fachas, tengo muchas dudas.
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