Crónica personal
Pilar Cernuda
Pedro Sánchez de rebajas
NO hay palabras para poder describir las emociones contenidas en mi alma tras la lectura del Pregón de la Semana Santa el pasado Domingo de Pasión en el Gran Teatro Falla de Cádiz. Si fueron muchos los sentimientos acumulados en el corazón durante esta Cuaresma que ya se nos escapa por la Avenida de María Auxiliadora buscando el rostro bendito de Jesús del Amor Despojado de Sus Vestiduras, más aún al término de éste cuando me fundía en un abrazo interminable con mi familia y con mis amigos los cofrades de esta trimilenaria ciudad.
Tal como dije tantas veces en las entrevistas que me han realizado todos los medios de comunicación, al ver la felicidad reflejada en el rostro de los que me quieren y de aquellos que sin conocerme me mostraban su abrazo sincero ya me siento inmensamente pagado. Gracias a la permanente del Consejo de Hermandades, a las autoridades asistentes al acto que centro en la persona de mi prelado y pastor Don Antonio Ceballos Atienza, al que quiero manifestar nuevamente mi cariño y mi más sincero abrazo de hijo.
Gracias. Mil gracias Cádiz por tanto amor. Jamás podré corresponder a éste porque no soy nada. Sabéis que en mí tenéis a un cofrade de fila dispuesto a lo que haga falta.
¡Qué Jesús y María en sus innumerables advocaciones os protejan y os bendigan!
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