Desde Tribuna

José Joaquín / León /

Goleada sin apretar

OTRA victoria del Cádiz en Carranza, donde la superioridad es incontestable. Sobre todo cuando enfrente hay equipos como el Arroyo y otros semejantes, de la Segunda B profunda. El 4-0 supo a poco. El Cádiz volvió a desperdiciar oportunidades claras, sobre todo en el primer tiempo. Y además el partido tuvo algunas fases de aburrimiento. Si el Cádiz hubiera apretado mínimamente, el Arroyo se va con más de media docena de goles. Hay que tener cuidado para que esta superioridad no se convierta en un problema.

En el grupo IV de Segunda B hay más de 10 equipos cuyo nivel es muy flojo. Son rivales engañosos, que vienen a Carranza a caer con dignidad. El Arroyo fue uno de ellos. Pero esto forma parte del camino hacia el ascenso, es la parte menos complicada. Partidos como el de ayer los gana el Cádiz por rutina. Porque se sabe que llevando el balón arriba llegarán no menos de 10 jugadas claras de gol. Pero el objetivo es el ascenso, no sólo ganar estos partidos casi sin bajar del autobús. Y para eso se siguen observando algunas debilidades junto a las evidentes fortalezas.

El Cádiz empezó ayer creando peligro, menos que otras veces, pero aún así ya ganaba al cuarto de hora, gracias a un gol que marcó Garrido en un remate de pecho. Gol que hizo justicia a este futbolista, indiscutible hoy por hoy en el Cádiz. Garrido es una auténtica muralla en la media, corta más que dos centrocampistas y un central juntos. Y desahoga a sus compañeros. Algunos lo critican porque falla pases (no más que otros), pero si pasara el balón como Xavi ya sería internacional.

El potencial que tiene el Cádiz delante se notó en este partido, a pesar de que no jugaba Airam. En la primera parte se falló casi todo, como otras veces, y así se llegó al descanso con ventaja mínima. Se estaba viendo a Villar en plenitud, acreditada con el segundo gol que dio la tranquilidad, ya en la segunda parte. Villar estuvo bien en casi todo, excepto en el lanzamiento de los saques de esquinas.

Y es que ayer el Cádiz dio un recital de desaciertos en el balón parado. Ese fue el principal punto negro. A pesar de que el primer gol llegó después de una falta. Y a pesar de que se nota que Claudio lo está ensayando, como antes Calderón. Pero en los saques de esquina se ve que no hay un buen lanzador y que hay carencia de altura para el remate. También para defenderlos cuando lanza el rival. Eso puede ser un problema en las eliminatorias de ascenso, donde no se encontrarán con rivales dulces como el Arroyo. Por eso, debe ser la principal urgencia a cubrir en el mercado de invierno, ya que se está notando desde el verano.

Fran Machado marcó el tercero en un remate que el portero no vio, y Jona consiguió en la última jugada ese gol que buscó durante toda la mañana. Así se redondeó una victoria clara, sin apretar. Y eso es lo que hasta resulta preocupante, ese exceso de confianza que dejan rivales como este Arroyo.

Hay que tener cuidado, porque el próximo partido será en Sevilla ante el Betis B y después llegará el Jaén a Carranza. Son dos rivales de los más peligrosos que el Cádiz se puede encontrar en su grupo. Hará falta un esfuerzo mayor para demostrar la superioridad.

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