El Alambique

juan / clavero

Feliz clima nuevo

ESTRENAMOS año nuevo con la convicción generalizada de que el clima está cambiando. No se trata sólo de percepciones, todos los datos científicos apuntan hacia un progresivo calentamiento de la atmósfera terrestre de consecuencias impredecibles. Se habla, con una increíble irresponsabilidad, de que sólo serán unos pocos grados, sin calibrar la trascendencia de ese cambio en la dinámica atmosférica y de las corrientes marinas, ni las consecuencias en las distintas regiones de la Tierra. Todo apunta a que en el ámbito mediterráneo éstas serán especialmente desastrosas.

Hay evidencias tan claras como que estos últimos años han sido los más calurosos a nivel mundial desde que se tienen registros meteorológicos; o que la concentración de CO2 ha llegado a las 400 partes por millón, habiendo aumentado más del 50% desde el inicio de la revolución industrial. Los ciclos de plantas y animales están cambiando. Que las cigüeñas no emigren nos puede parecer intrascendente, pero que los frutales florezcan en otoño puede suponer la pérdida de las cosechas. La invasión de insectos vectores de enfermedades tropicales traerá epidemias para las que no estamos preparados. ¡Y qué decir de la invasión de orugas de procesionarias que estamos padeciendo al caer de los pinos desconcertadas por las altas temperaturas! Quien quiera saber lo que nos espera en la Bahía de Cádiz si no se toman medidas drásticas, puede consultar los modelos de subida del nivel del mar en la web http://ss2.climatecentral.org.

Los dirigentes de los países más contaminantes no están dispuestos a tomar medidas a medio y largo plazo. Siguen mirándose el ombligo sin preocuparles que vamos directos al abismo. La pasada Cumbre del Clima de París ha decidido tratar con aspirinas el cáncer que padece la Tierra, que pronto se convertirá en metástasis. Las soluciones están claras: cambiar radicalmente el modelo actual de producción y consumo basado en el crecimiento ilimitado y en los combustibles fósiles. Es necesaria la transición a un nuevo modelo 100 % renovable y la justa distribución de la riqueza dentro de los límites físicos y biológicos del planeta. O cambiamos todos, o cambia el clima.

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