Crónica Personal

Don Juan Carlos, a punto de regresar

Una llamada de teléfono ha puesto fecha, o casi, al regreso del rey Juan Carlos después de casi dos años de destierro. Porque sólo así puede calificarse su alejamiento, pues fue empujado a abandonar su país y no autorizado a regresar.

La llamada fue una iniciativa del rey Felipe cuando se encontraba en Abu Dabi para expresar sus condolencias a la familia real por el fallecimiento del emir. En la conversación acordaron que en cuanto el rey Juan Carlos regrese a España se reunirá con don Felipe y se tomarán las medidas necesarias para el futuro.

Hace unas semanas don Juan Carlos trasladó a su hijo su decisión de residir Abu Dabi, pero con la voluntad de viajar periódicamente a España. Quedaba, sin embargo, un asunto por resolver, y sobre el que aún no se ha tomado una decisión: dónde va a residir. El deseo de don Juan Carlos es vivir en la que ha sido su casa durante casi 60 años, pero el Gobierno, y así se lo ha indicado a la Casa del Rey, pretende que no ocupe ninguna residencia de Patrimonio del Estado.

El regreso es inminente y la reunión entre padre e hijo se celebrará en La Zarzuela, donde el rey Felipe tiene su despacho oficial, aunque él vive con su familia en el Pabellón, a menos de un kilómetro del palacio. En estos momentos no se conoce todavía dónde se instalará don Juan Carlos, un asunto envenenado que, sin embargo, tiene pocas justificaciones: no hay ninguna causa judicial abierta contra don Juan Carlos, todas han sido archivadas o con resultado de absolución.

Sectores republicanos recalcitrantes que llevan años intentado abolir el espíritu de la Transición, no han escatimado medios para desacreditar al rey Juan Carlos. Que ha cometido errores de tipo económico y personal, pero los económicos están prescritos o se demostraron falsos y, en cuanto a los personales, la decepción no puede servir de base para el linchamiento.

Gran parte de las nuevas generaciones no se han preocupado por conocer la trayectoria del Rey emérito, independentistas y extremistas de izquierdas son rabiosos antimonárquicos, y a ellos se suman los republicanos de ahora. Nada que ver con los que hicieron la Transición, que se pusieron a disposición de don Juan Carlos para cooperar en aquella inconmensurable transformación política y social.

Don Juan Carlos ha protagonizado hechos poco ejemplares, Pero la Justicia se ha pronunciado. Por otra parte, personajes de conducta muy reprochable han sido tratados socialmente con benevolencia. Cuesta aceptar que a un ex jefe de Estado se le mire como a un apestado y que, además, muchos de los que se suman al escarnio sean los que acumulan más méritos en los intentos de derrumbar este país.

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