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La esquina

José Aguilar

jaguilar@grupojoly.com

Las Dolores de Villarejo

Es lamentable que la política española sea incapaz de enfrentarse con coherencia y vigor al chantajista Villarejo

Está al caer la dimisión de María Dolores de Cospedal como miembro de la Ejecutiva del PP y, por supuesto, como aspirante a número uno en la lista al Parlamento Europeo. Pablo Casado, que tanto le debe, la ha invitado a abandonar la cancha con una defensa cada vez más tibia de su posición y una doble advertencia: que él sólo se debe a los afiliados al partido y que cualquier conducta no ejemplar tendrá su absoluto rechazo.

Se le ha puesto difícil la continuidad en la primera fila del circo político después de las grabaciones que el siniestro ex comisario Villarejo -al que coló de tapadillo en la sede central del PP- le hizo en 2009, en las que le encarga información sobre las investigaciones judiciales de la trama Gürtel y un trabajo de espionaje sobre Javier Arenas, el gran enemigo de Cospedal en el PP. Por cierto, ¿qué hace el marido de Cospedal, interviniendo en estas conversaciones y garantizando el pago por el partido de los servicios ilícitos del tremendo comisario?

A todo esto, me refiero a los audios difundidos hasta ahora, que seguramente serán complementados próximamente por otros aún más escandalosos. Porque todos estos episodios del caso Villarejo revelan que el ex jefe policial ha sido un espía universal (ha espiado a todo el mundo que pudiera interesarle), ha utilizado los resultados de su trabajo -así legales como ilegales- en beneficio particular y ha organizado una industria de la extorsión y el tráfico de influencias. Si la información es poder, la información de cosas sucias es poder ilícito.

Lo lamentable es que la política española no sea capaz de enfrentarse con coherencia y vigor a un chantajista como Villarejo. Por lo de siempre, por el partidismo infecto. El que hace que cuando las filtraciones del policía corrupto dejan en muy mal lugar a la ministra Delgado el PP se desgañite exigiendo la dimisión de la ministra de Justicia y cuando, como ahora, la retratada por las cloacas es la ex ministra de Defensa sea el PSOE el vociferante exterminador de Cospedal. Y viceversa, según a quien le toque la china reaccionará de una manera o su contraria. No tenemos remedio.

¡Qué envidia de Alemania! Ángela Merkel dice que se marcha sin haber perdido las elecciones, sólo por que se han reducido sus mayorías en algunos comicios parciales. Aquí no dimite nadie. Ni perdiendo elecciones una y otra vez, ni por quedarse en minoría en sus partidos, ni por un escándalo de corrupción. Tiene Villarejo dos Dolores en sus manos y una, por lo menos, no se va.

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