La meridiana

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2010: Doble casco

11 de octubre 2010 - 01:00

EL 18 de marzo de 1967 ocurrió un hecho trascendental en la historia del transporte marítimo, la catástrofe del Torrey Canyon, de 120.000 toneladas, propiedad de la naviera Barracuda Tanker Corporation, una pequeña compañía subsidiaria de la Union Oil Company of California. El accidente que se produjo en el Canal de La Mancha marcó un antes y un después en la proyección que sobre la sociedad se daba de los accidentes marítimos. Luego han venido nombres propios que todos recordamos como Amoco Cádiz, Exxon Valdez, Castillo de Bellver, Erica o Prestige.

Después del Torrey Canyon se cambió toda la legislación internacional hacia un nuevo Convenio Internacional para la prevención de la contaminación de los buques (MARPOL), ese fue el primer gran paso. Más tarde, ya a finales del siglo pasado, EE.UU. introdujo entonces su OPA'90, la Ley anticontaminación por hidrocarburos de 1990, mediante la cual impusieron unilateralmente exigencias de doble casco tanto a los nuevos petroleros como a los existentes, por medio de límites de antigüedad y plazos para la retirada de los petroleros de casco único. Igualmente, las modificaciones del MARPOL de 1992 exigieron que todos los petroleros con un peso muerto igual o superior a 600 toneladas entregados a partir de julio de 1996 estuviesen construidos con doble casco o "diseño equivalente". Por consiguiente, desde esa fecha, ya no se han construido petroleros de casco único. Este año termina el plazo dado a todos los buques petroleros existentes para la reforma o nueva construcción en su caso, del sistema de doble casco. Concretamente en agosto entró en vigor el último de los plazos dados por la Organización Marítima Internacional, en ese caso para los buques del año 1984 o posteriores. Ya se habrá dado un respiro importante a los astilleros mundiales para reactivar su cartera de pedidos, pero lo que no tenemos claro es que el doble casco vaya a ser la panacea universal en materia de seguridad de los petroleros. De hecho hemos tenido casos de vertidos desde buques de doble casco. No podemos dejar de pensar que el doble casco hará los buques más seguros, pero sobre todo la seguridad recaerá en el factor humano, en la formación de las tripulaciones y en una buenas condiciones de trabajo. Esta será la clave.

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