Después del 9 de junio

Con menos del 60% de participación no sería extrapolable. Pero puede condicionar el futuro político

Las elecciones europeas tienen mala fama en este país. Hasta ahora, en dichas elecciones, se ha votado poco y mal. Poco, porque la abstención es la más alta de todas las convocatorias. Las de 2019 tuvieron una participación del 60,40%, gracias a que coincidieron con las municipales y las autonómicas en 12 comunidades. Y se vota mal, porque un sector del pueblo suele dar rienda suelta a las bajas pasiones y vota lo más friki. Como si el Parlamento Europeo fuera una institución para el cachondeo. En las últimas, le ganó el PSOE al PP por 21 a 13. Fue una paliza, ya que se vota por circunscripción única.¿Y hoy qué pasará? El resultado será más o menos significativo según la participación. Con menos del 60% no sería extrapolable. Pero puede condicionar el futuro político en Cataluña y en toda España.

Además del 9-J, va a influir el 10-J. Mañana está convocado el pleno para constituir el Parlament catalán. Con la composición de la mesa, se podrá intuir el nombre del próximo presidente de la Generalitat. Será Salvador Illa o Carles Puigdemont, según le interese a Pedro Sánchez para su futuro. Sabido es que Puigdemont y su grupo son especialistas en el chantaje político, que practican desde los tiempos de Jordi Pujol. En algunos momentos, se les fue la mano, como pasó con las comisiones a los empresarios, y por eso perecieron Convergència y Unió. Nada es descartable.

Es dudoso hasta el final que el PSC le regale la presidencia del Parlament catalán a ERC. Podría ser un error fatal. Porque en Cataluña el candidato a la investidura lo propone la mesa del Parlament. Y, si lo mangonea ERC, podría darse el caso de que propusieran a Puigdemont. Al menos es lo que intenta el líder de Junts. Además de eso, intentan que en la mesa haya mayoría independentista. Quieren que el PSC les regale lo que perdieron en las urnas.

Sin embargo, conviene recordar que entre PSC, PP y Vox tienen 68 escaños en Cataluña, que es mayoría absoluta. Si el candidato a la presidencia de la Generalitat es Salvador Illa, al PP y a Vox les puede interesar votarlo para que sea presidente, aunque después gobierne sin apoyo. En caso contrario, quedarían otras alternativas: que lo sea Puigdemont, con complicidad del PSC; o repetir elecciones en otoño. Y esa es una tentación que puede tener Pedro Sánchez: convocar elecciones en España en otoño, incluso el mismo día que repitan las de Cataluña. Una decisión que quizá dependa del resultado de hoy entre Sánchez y Feijóo.

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