Contramedidas

¿Exponer los programas con claridad? ¿Fijar compromisos con los ciudadanos? Muy poco, casi nada

La partida de ajedrez que están jugando unos contra otros de cara a las próximas elecciones se parece más a un escenario bélico actual que a una confrontación democrática. Van de gambito de caballo a sacrificar un peón por un alfil para, tres movimientos más tarde, lograr un jaque mate, o que le cueste la reina a las negras, o las blancas. Y lo están haciendo con algo parecido a las contramedidas, la tecnología de la guerra contemporánea que consiste en que un misil se caiga sin llegar a un blanco o dejar a una población sin comunicaciones… por procedimientos electrónicos. En Cádiz los trabajadores en huelgas cerrando una avenida paralizaban el tráfico. Porque el conjunto de los vehículos tomaba la ruta alternativa, que era precisamente eso, el gran atasco, la paralización. Ayer, sin ir más lejos, he oído decir a Casado que Sánchez está dispuesto a negociar con quienes tienen las manos manchadas de sangre. Y, por supuesto, con los que quieren romper España. Contramedidas, pues, para que no contemple el escenario de esos pactos o que la sola sospecha influya en los votantes para que no se les ocurra votar a Sánchez, que puede hacer lo que le dicen que hará. Contramedidas es proyectar a lo bestia en la Plaza Mayor de Madrid la foto de un papel de Bárcenas. Como también lo es el que inviten a Rivera con una sonrisa a un programa de TV de gran audiencia para pasarle por encima toda una hemeroteca en la que afirma que hará lo que, es sabido, no hizo. Y ponerle enfrente a un selecto grupo de ciudadanos con luparas. Por lo tanto, si piensa votarlo porque ha dicho que con Sánchez no va ni a la esquina, sepa usted, ciudadano, que luego hace lo contrario de lo que dice que hará, o no hará. Como decirle, está usted avisado, amigo, luego no se queje. Y ya lo de Vox es como caído del Cielo. El proceso de demonización está hecho, Vox es la suma de todos los males y el recuerdo del peor pasado, la pesadilla del fascismo (el comunismo nunca es una pesadilla, qué curioso). Y los votos que les pueden faltar a "las derechas" para llegar a la Moncloa, sobre todo eso. Un poco como -cloacas dixit- se hizo con Podemos, hoy Unidas Podemos. Arrancarle los votos de la izquierda a la izquierda centrada que era el PSOE. Contramedidas, más contramedidas. ¿Exponer los programas con claridad? ¿Fijar los compromisos con los ciudadanos? Muy poco, casi nada. Y en muchos casos arrancados, por contramedidas. Esta es la campaña de la unidad de España, es increíble. Catalanes separatistas, agradecidos.

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