HE leído a varios articulistas sopesando las razones sobre si es acertada o no la decisión del PP de pedir la renuncia de Antonio Saldaña de sus cargos públicos después de ser detenido triplicando la tasa de alcohol permitida. No quiero entrar a juzgar eso, no sé si las familias políticas están empujando hacia un lado u otro, si esto va de Casado contra Moreno. Tampoco sobre la valía política de Saldaña ni su capacidad de gestión. Escribo esto para recalcar algo que se ha minusvalorado y es el hecho de que conducir ebrio es delito. Y no lo es porque esté feo, no sea educativo o falte a la ejemplaridad, está tipificado así porque cuesta accidentes, y en no pocos casos, vidas. No es el caso de Saldaña, lo sé. Pero como víctima de un accidente con un conductor ebrio del que afortunadamente salí ileso, sé lo que es que un Crhysler te embista y que el conductor no pueda ni andar sin tambalearse. Es peligroso y sancionable, el resto ya que lo juzguen los demás.

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