Comerciantes beduinos

Este año es muy especial. Vendrán de los municipios de los alrededores para ver al rey mago mediático

Los comerciantes beduinos estaban indignados porque la Cabalgata de los Reyes Magos ya no sale de la Glorieta Ingeniero La Cierva, como en los mejores años. Fueron a ver a la concejala, Lola Cazalilla, que los atendió y les dijo que otro año será, pero este no. La mudanza al casco antiguo se hizo cuando llegó Kichi a la Alcaldía, por motivos obvios: su primera Cabalgata de los Reyes Magos fue churretosa, con unas carrocitas que daban pena. Pasaban más desapercibidas en la zona del Parque, la Alameda y Argüelles. Sin embargo, el año pasado se esmeró, y la Cabalgata salió desde los antiguos cuarteles de Varela, desde eso que llaman el Parque Erytheia, que en Cádiz suena a fenicio en adobo. Tanto les gustó que quieren repetir.

Los comerciantes beduinos están hartos. No los tratan como si fueran comerciantes, sino como beduinos, pero del desierto. Los de Unidas Podemos parecen alérgicos al territorio beduino de Puerta Tierra. Allí no sólo hay colegios concertados (con sus alumnos, las criaturitas) también algunos comercios, mayormente concentrados en el tramo de San José al estadio Carranza. Hay incluso un Stradivarius, que es propiedad de Amancio Ortega, ese rico al que odia Pablo Iglesias. Con esto no afirmo que la Cabalgata ya no pasa por delante del Hospital Puerta del Mar porque enfrente hay una tienda de Amancio (al que esas minucias le importan poco), ni porque haya varios colegios concertados, sino que es una casualidad.

Los beduinos también tienen su corazoncito, y siempre les han gustado las cabalgatas. En otras ciudades, los comerciantes piden lo contrario: que no pasen las cabalgatas por sus establecimientos, porque les estorban y venden menos. Sin embargo, en cuanto los beduinos la pidieron, los gaditas del centro (donde Amancio Ortega tiene varias tiendas, además de su Zara querida) dijeron que ellos también. Antes se decía: "Culo veo, culo quiero". Aquí la gente es así.

Este año es muy especial. Vendrán de los municipios de los alrededores, para ver al rey mago mediático. Con Alejandro Sanz de rey mago, con la Niña Pastori de Estrella, y con Paquito el del Mentidero en alguna carroza, las multitudes están garantizadas. Pero no lo llaméis Alejandro, que los niños no son tontos, y se les quita la ilusión. Con este motivo, hacen falta avenidas grandes. Las carrozas no podrían circular por el carril bici de la Alameda, ni chocar contra un badén pirenaico, ni le iban a enseñar al rey mago del oro una plaza como la de Argüelles.

Así que los comerciantes beduinos tienen razón: es mejor por toda la Avenida.

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