El pinsapar

ENRIQUE / MONTIEL

Cataluña y España

EN estos días, estas semanas, lo que queda de año, oiremos una y otra vez la cómoda frase ingeniada por la maquinaria nacionalista: Cataluña y España. Confieso que he pasado de la irritación a la impotencia. Es como llamar al español castellano. Y lo que es más grave, haber metido la cuña en la Constitución. Me temo que la Constitución de 1978 que ahora se quieren cargar, en cuanto puedan digo, estaba llena de cuñas así. O por lo menos había más de una, puros artefactos con temporizador. Por si procedía la voladura controlada.

Nunca he sido andalucista, ni mucho ni poco. Nada. Andaluz a secas. Más gaditano que cosa alguna. De la Isla. Pero cuando empezó a circular el Cataluña y España, mi ser andaluz inevitable se sentía maltratado. La comparación siempre era posible entre regiones, nacionalidades, autonomías. Esa falsedad de la lógica no podía reflejar la realidad porque una de las magnitudes estaba contenida en la otra. O sea, ¿España sin Cataluña es España? España es el conjunto de las partes de las que se compone. Desde finales del siglo XV y principios del XVI. Checoslovaquia sin Eslovaquia se convirtió en Chequia. Y Eslovaquia. Yugoslavia, una vez rota por guerras civiles crueles, dio nuevos Estados, como Croacia, Bosnia-Herzegovina, Serbia, Eslovenia, Macedonia, Montenegro y las provincias autónomas, dentro de Serbia, de Kosovo, Metohija y Bojvodina… Había dejado de existir como Estado, como Nación.

El nombre de España -Hispania- tomado del hondón de los siglos para definirnos como una comunidad política libremente constituida por el modo antiguo, esto es, con la unión de varios reinos, y revalidado cuantas veces fue necesario, como en Cádiz en 1812 o Madrid en 1978, no va a quedar de perpetrarse lo que desea y trama este gobernante alucinado llamado Artur Mas.

Lo hace con estas argucias, estas maquinaciones. Cataluña y España es una construcción tan falsa como Andalucía y España o cualquier entidad que se añada o reste a lo que es un todo que contiene las partes que la compone. Como muy bien se dice en el Manifiesto de los Libres e Iguales "El secesionismo catalán pretende romper la convivencia entre los españoles y destruir su más valioso patrimonio: la condición de ciudadanos libres e iguales".

El próximo día 7 de agosto, a las 21 horas, en el Oratorio de San Felipe Neri, muchos gaditanos vamos a proclamar que Cataluña es España y decir bien alto que trabajaremos para la deslegitimación intelectual y política del nacionalismo y nos movilizaremos en defensa de la comunidad de libres e iguales responsable de la época más justa y fértil de la historia de España. Queda invitado.

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