palabra en el tiempo

Alejandro V. García

Bilis y otros humores

29 de marzo 2012 - 01:00

EL fracaso de la cuarta tentativa de Javier Arenas por conquistar la Presidencia de la Junta está haciendo derramar cantidades ingentes de bilis. Unos, los más formales y demócratas, la ingurgitan con la misma disciplina con que tragan el resto de humores que segrega el organismo como reacción refleja frente a situaciones reluctantes, pero otros la expulsan en forma de exabruptos, insultos o crisis de terror que ponen los pelos de punta. ¡Cómo nos están poniendo a los andaluces en ciertas tertulias y en ciertos medios extremistas incapaces de asumir las causas de la victoriosa derrota del PP como algo tan natural como un fracaso, como la incapacidad para convencer a la mayoría necesaria de electores para cerrar el círculo conservador en España! Sólo la Asociación de la Prensa de Sevilla se ha manifestado contra ese diluvio de pseudo periodistas empeñados en "descalificar la elección libre y democrática de todo un pueblo".

Todos los tópicos amasados durante treinta años por una parte de la derecha para justificar su impotencia para expulsar a los socialistas de la Junta están adquiriendo ahora la categoría de dogmas científicos. Dogmas sucios, injuriantes y ofensivos que tratan de clarificar los resultados electorales del domingo echando mano del látigo. Los andaluces en su conjunto hemos hecho lo que hemos hecho (es decir, votar como hemos votado) porque somos unos gandules irredentos, en ocasiones ladrones, parásitos siempre y además, por proteger cada uno de estos vicios, recibimos pensiones, ayudas y sinecuras del gobierno, unas en dinero y otras en especie: un día un millón de euros en metálico y otro en polvos estupefacientes. Quien más y quien menos vive a la sombra de un ERE que es como el árbol del bien y del mal de un paraíso inverso pero que en vez de manzanas nos da rayitas de coca y vales para pasar una noche en un lupanar de carretera.

Lo curioso es que toda esa colección de lugares comunes, convertidos ahora en descalificativos nacionales, han sido generados no por extremistas, sino por gente educada de la derecha a lo largo del tiempo. No de golpe sino mediante píldoras que han acabado por formar una inmensa bola, la bola que ahora nos lanzan a los andaluces desde los medios ultras para explicar por qué el pueblo ha votado con la libertad y el sentido que lo ha hecho. Por cierto, el aquelarre antiandaluz ha animado también a algunos andaluces reticentes. Valga de ejemplo este comentario en Twitterdel hígado de una de las hermanas Corbacho de Antequera, destacadas militantes del PP: "Los andaluces damos vergüenza, no os merecéis nada, bueno sí, que sigan follando y drogándose con nuestro dinero… Ignorantes!!!". Sin comentarios.

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