Su propio afán

Enrique Gª-Máiquez

Los 45

Política y mediáticamente cuesta entender el anuncio de Sánchez de tantos millones ahora para Marruecos

24 de febrero 2024 - 01:00

Aventuré aquí que Sánchez saldría de Marruecos con ninguna solución para España, pero con nuevos problemas. Alguien me dirá que para eso no hace falta ser profeta y es verdad. Un profeta bueno habría adivinado el anuncio de 45.000 millones de euros de España en Marruecos, ea. Yo ese montante no pude ni imaginármelo.

Ni me lo explico ahora. ¿Una pulsión suicida del presidente, tal vez? Porque, con el campo español rebelado por su sistemático abandono, ¿qué sentido de la oportunidad política tiene prometer ese dineral español para beneficiar al competidor de ventaja del agro nuestro? Y, por si nos quedaban dudas, Sánchez permitirá que los camioneros marroquíes conduzcan en España sin convalidar sus carnets, haciendo polvo a otro grupo numeroso de nuestra economía ya muy castigado. ¿Quiere incendiar las calles? Son votos, además de numerosos, populares, porque no está fastidiando precisamente a los jugadores de polo.

Otro factor incrementa mi incomprensión de este movimiento. Durante mucho tiempo, el gasto público ha podido dispararse en España porque el ciudadano medio ha pensado que ese dinero era el de los impuestos de los jugadores de polo, más o menos. Pero eso ha cambiado por los dos cabos. Por un lado, están los que aspirarían legítimamente a esas ayudas que ellos no reciben y, por otro, cada vez son más los ciudadanos que se sienten exprimidos por la recaudación fiscal. Una cosa es mantener la Sanidad y la Educación y otra es a Mohamed VI, que, mientras tanto, tiene un presupuesto para el gasto militar que no se salta un legionario.

Pero hay algo que Pedro Sánchez no es: suicida. Es un resistente hasta la temeridad. Jamás se haría un harakiri como si fuese un procurador en Cortes de Franco. Hay quien explica estos movimientos últimos como chulerías que van en su naturaleza, como lo del picotazo del escorpión de la fábula de la rana. Sánchez es provocador por defecto.

Yo no lo creo, pero entonces no tengo explicación, salvo que exista una rara dependencia de Marruecos. Nadie puede hacerse tanto daño político y mediático, y menos tras fracasar en unas elecciones autonómicas, y todavía menos con los nacionalistas afilando sus cuchillos para los presupuestos. Debe de haber una razón. Que yo no sé cuál es. Ni como profeta salí muy fino (¡45.000 millones!) ni como analista acabo de encontrar las motivaciones o los motivos de nuestro obsequioso –con Mohamed– presidente.

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