Ser o no ser

Quien pensó esa estrategia no es muy inteligente ni quiere mucho al alcalde al someterlo a esta incertidumbre

Cantaba el cuarteto de Padilla, Matos y Caracol "unos me dicen hazlo, otros que no lo haga, Al final yo hago lo que a mí me da la gana". Parece el resumen sobre la actitud vital de José María González, su indecisión sobre si se va a presentar a las próximas elecciones municipales o no. Desconozco de qué mente febril surgió la idea de mantener hasta el último momento la incertidumbre acerca del concurso de González en las municipales pero el aprendiz de brujo que forjó esa estrategia no lo contrataría ni Iván Redondo para llevarle la maleta. Es un manta mojá de primera magnitud. Primero somete a Kichi a un desgaste innecesario: si el hombre quiere presentarse contraviniendo lo que aseguró hace siete años, se da una explicación y adelante, no sería el primero que incumple una promesa ni será el último, no sería el primer alcalde que quiere perpetuarse en el poder. Ya dijo Javier Pradera que el poder es a la política como la gravedad a la Tierra: impide que los cuerpos floten. El poder, las ansias por alcanzarlo y el afán por retenerlo, es la base de la política.

Como puede comprobar el alcalde, es mucho más cómodo ser alcalde que cualquier otra actividad laboral: tienes una legión de colaboradores que te hacen la vida más fácil, desde las tareas complejas de la gestión hasta la vida ordinaria. Por si fuera poco José María González solo va al despacho por las mañanas, las tardes que nadie cuente con él para ningún acto de la ciudad. La excusa del cuidado de los niños, la conciliación y demás viene a pelo para no ir a ningún sitio, que para eso ya está Paco Cano, el Don Croqueta del Equipo de Gobierno. De ocho a dos de lunes a viernes está muy bien ganando lo mismo que de profesor, la vida puede ser maravillosa, que decía Andrés Montes. A estas alturas desconozco qué hará Kichi, si cumplirá su compromiso de estar ocho años, como escribió Melchor Mateo en estas páginas, o hará buena la frase de Oscar Wilde "la única manera de acabar con la tentación es caer en ella". Supongo que el influjo del poder es importante. Todos sus amigos me decían que la decisión de no seguir estaba tomada, me lo creí tanto que he cruzado varias apuestas. Si fuera así, no entiendo la perra con repetir que no ha tomado ninguna decisión. Quien pensó esa estrategia, sea Barcia o cualquier otro, no es muy inteligente ni quiere mucho al alcalde al someterlo a esta incertidumbre. Al final si no sigue dirán que es porque sabe que va a perder. Si es verdad que se lo está pensando a la espera de ver si hay alguien mejor que él, deja a sus compañeros de partido en mal lugar, como si todos fueran tontos menos él mismo. Cualquier salida del embrollo en el que se ha metido va a ser mala, en términos personales y electorales.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios