No se debe legislar en caliente porque, al final, ese texto acaba quemando a alguien. Pasa cuando ocurre alguna tragedia social y muchos corren a pedir leyes más duras al momento. La legislación debe ser pausada, objetiva y repensada para ser justa y no dejar a nadie en el limbo. Algo similar debería ocurrir con los que las promulgan, con el poder legislativo. Aquellos que presentan, enmiendan y votan las normas de convivencia que nos damos, nuestros diputados y senadores, que tienen el deber también de ser representantes responsables. A los Gobiernos, ya sean centrales, regionales o locales, yo creo que tendríamos que pedirles lo mismo. Entiendo que cada uno defienda con vehemencia su labor, sus ideales, su perspectiva y sus políticas. Para acusar, para incendiar, para intentar movilizar electorado o masas a la calle ya habrá tiempo. Tranquilizaos que para las elecciones todavía queda, no os pongáis nerviosos y no azucéis más la alarma ahora que el estado de ídem ya termina. Denunciad las irregularidades de otro Gobierno si así lo consideráis, llevadlas al juzgado, intentad abrir una comisión de investigación, pero dejad ya de tiraros piedras que no es el momento y no lo ha sido en todo el periodo de luto oficial que no habéis respetado con vuestro repiqueteo constante. Quizás sea buen momento de apagar las antorchas antes de que nadie salga quemado.

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