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La esquina

José Aguilar

jaguilar@grupojoly.com

Ahora, detrás del Gobierno

Casado debe tomar ante Pedro Sánchez la misma postura crítica y constructiva de Susana con Juanma Moreno

El plan de desescalada y reactivación económica que acaba de poner en marcha el Gobierno es sensato y prudente. Trata de relajar la prisión provisional de los españoles y paliar el desastre de su economía, que será prolongado y agobiante para muchos y que ha empezado con una caída del PIB desconocida desde la Guerra Civil. Aprovecha que el derecho a la salud está mejor asegurado ahora que hace dos meses para empezar a revertir el daño producido en el derecho al trabajo. No intentarlo sería tanto como aceptar que una sociedad curada del coronavirus se quede instalada en una pandemia de empobrecimiento, desigualdad y tristeza.

No hay otro método posible que ir permitiendo actividades y trabajos de la antigua normalidad, poco a poco y con muchísimo cuidado. Sin dar por sentado que todo irá bien en todas partes y en todo momento. Con flexibilidad para dar marcha atrás cuando algo falle y se nos cuele el temible rebrote. Con asincronía y asimetría según los territorios, sus contagios y la musculatura de sus sistemas sanitarios. Oyendo sinceramente a los gobernantes autonómicos y a los alcaldes. Prorrogando los mecanismos de ayuda, créditos, y ERTE. Echándole otra pensada al eslabón débil del proyecto: la hostelería y la hotelería, que no podrían sobrevivir en su mayoría si se acogieran a las condiciones que se les imponen para su primera reapertura. O esperan a nuevas fases o van a la ruina, azotados además por la vicepresidenta de Medio Ambiente, que les ha recomendado que no abran ¡si no se sienten cómodos!

Pablo Casado está obligado a aceptar este plan y no refugiarse en el facilón "Así no", salvo que explique qué haría él para decir "Así sí". También está obligado a aprobar la prolongación del estado de alarma, como ha hecho, desde la lealtad, hasta ahora, para que el plan se lleve a cabo. Vigilando y criticando, pero también aportando y dando alternativas. Algo así como la postura que ha adoptado Susana Díaz con respecto a Juanma Moreno en su vuelta a la actividad tras la segunda maternidad (y Juanma Moreno con respecto a Sánchez). Esto es hacer patria y construir, sin callarse las discrepancias y sin buscar la caída del Gobierno, que va por otro camino. No toca.

Por lo demás, el plan es tan moderado que no tiene un solo rastro del temido estatalismo de la minoría podemita. No hay nacionalizaciones. Ni siquiera sugerencia de subida de impuestos. Por ese lado, tranquilidad.

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