Tribuna libre

José María Jurado

La AJOAC, Asociación de Jurados del Carnaval

Si bien es cierto que en el mundillo carnavalesco el asociacionismo está en sus horas más bajas con la casi extinción de las peñas carnavalescas, no ha sido así en otras épocas. Hubo un tiempo en el que casi había una peña en cada barrio, casi todas formando parte de la Federación de Peñas, la mayoría de ellas peñas carnavalescas. Es decir, el movimiento asociativo estaba en la cresta de la ola y la única asociación que faltaba para rizar el rizo se creó en 1997. Nos referimos a la AJOAC, siglas que definen a la Asociación de Jurados Oficiales de Agrupaciones del Carnaval de Cádiz. Los vaivenes que han sufrido tanto el Concurso del Falla como las agrupaciones respecto a la designación del Jurado Oficial denotan una enorme desconfianza hacia la actuación colegiada de esa necesaria institución, desconfianza justificada en algunas ocasiones que más vale olvidar.  

En todas las charlas y debates carnavalescos más o menos formales siempre destacan dos temas de insistente referencia. Uno ha sido y es el nombramiento del presidente y de los vocales del Jurado Oficial, siendo el otro tema de recurrencia la anual adaptación del mal llamado “reglamento” (propiamente Bases del Concurso).

El procedimiento de designación de tan importante elemento dentro del Concurso ha sido muy variado, habiéndose intentado prácticamente todas las posibilidades, de las que, sin ser exhaustivos, recordamos algunas. Desde el nombramiento directo por el Ayuntamiento para presidente y secretario de personas “conocidas” en la ciudad asesoradas por veteranos carnavaleros al intento, que fracasó, de “especialización” de los vocales en literatura, música, artes etc., pasando por la elección a cargo de los directores de agrupaciones o, muy recientemente, la correspondiente comisión del Patronato para finalizar cerrando simbólicamente un círculo, el Ayuntamiento nuevamente. 

Durante muchísimos años el nombramiento del presidente recaía indefectiblemente en un concejal, siendo el último Carlos de la Rosa, si no estamos equivocados, en el año 1984, año de infausto recuerdo para el Concurso.  Con posterioridad, el Ayuntamiento se inclinaría por personajes populares de la ciudad o vinculados a la universidad, sin conseguir un modelo estable de elección del Jurado en su totalidad.

Pues en plena eclosión asociativa se crea la Asociación de Jurados Oficiales, pueden imaginarse con qué objetivos.  La Asociación llegó a editar un curioso tríptico con las actividades a celebrar, todas en el Casino Gaditano, que comienzan con una mesa redonda sobre ‘El Jurado: pasado y presente’ a cargo de Ernesto Ramos, José Antonio Hernández Guerrero y otras personas, acompañado el acto del ensayo general de la chirigota ‘Las gárgolas’, la comparsa ‘La botica’ y un coro, a determinar, leemos en el programa, actos que continúan semanas después con la segunda mesa redonda con González Troyano, Pedro Payán, Alberto Ramos y Enrique Montiel bajo el título ‘El Carnaval en la literatura y el ensayo’ para terminar la programación con un “Gran Baile de Máscaras” en colaboración con la peña Los Dedócratas y siendo obligatorio el disfraz.

El tríptico incluye la solicitud de pertenencia y la domiciliación bancaria del cargo mensual de 1.000 pesetas. La vida real de esta Asociación fue bastante efímera, afortunadamente, porque de lo contrario sería otro elemento fantasma, otro más, de influencia en el desaparecido Patronato. 

Llama la atención el fracaso de los diferentes gobiernos municipales democráticos, con diferentes partidos y concejales o concejalas de Fiestas, en acordar un modelo estable, aceptable y aceptado para tan importantes elementos como son la elección de presidente, secretario y vocales del Jurado Oficial, así como de las Bases del Concurso, al menos en los trazos gruesos y flexible en otros aspectos secundarios.

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