La espiral de odio con la que está gangrenada la sociedad catalana, y en especial sus jóvenes, empezó a labrarse aquel día que se quitó por las bravas legales el primer rótulo en castellano. Aquel día también en el que a través del Estado y los medios de nuestro país se nos obligaba a denominar "Lleida" lo que en los mapas fue durante siglos "Lérida". Y de ahí se pasó pronto a silbar al Rey, allá por 1989. Mientras Pujol repartía silencios y sus tantos por ciento en las escuelas se iba hablando de singularidad egoísta, distanciamiento, victimismo barato (victimista como su fiesta oficial). Y en el Nou Camp se televisaban pancartas con lo de "Catalonia is not Spain". La siguiente consigna, "Espanya ens roba". En la cadena local, TV3, biblia del buen catalán, donde se quema la Constitución, se fueron agriando los rencores y se fue instalando en el cogote colectivo, con sobredosis diaria, todo eso del derecho a decidir, al menosprecio y a culparnos a los demás de sus insatisfacciones.

La lengua se convirtió en vehículo de separación mientras se acumulaban competencias (hasta la meteorología) para montar mundos paralelos e inventar fronteras. Y con el chantaje político siempre podían dar un pasito más.

Sólo hacía falta un caldo como la crisis para tener a punto la movilización de toda esa gente instalada en la "ensoñación", según el TS. Desde los pitidos coperos, la revolución pacífica, el complot con Pablo Iglesias y el rictus vomitivo de sus dirigentes, la siguiente estación era la del caos urbano y los periodistas con casco. Pero no nos acomplejemos. Calma. El odio es el de ellos y los políticos que yerran son los de ellos. Son ellos los que han fomentado el odio y se han saltado la ley.

En Discovery Channel se emite esta noche el tercer capítulo de la serie documental Why we hate. Didáctica y ejemplar. Qué fácil es sembrar el odio. Sólo hay que poner la semilla en las frustraciones de la gente. Y regar a conciencia. La entrega de hoy es sobre la manipulación desde los medios. Un visionado en Cataluña sería más que aconsejable.

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