Letras Capitulares
Pablo-Manuel Durio
Bruno García: Gobernar en Cádiz a golpe de críticas
Miro por la ventana ayer. Hay también esa luz fría del viernes tan hermosa. La gente camina tranquila y abrigada. Es la vuelta a la normalidad. La Isla Amable es también, desde siempre, la Isla Luminosa, mucho más cuando vamos directos a la primavera, también aquí de azules claros. Recorro el espacio que me ofrece la ventana pero pienso más que veo. El pensar es irrefrenable, siempre. No conozco a nadie que se haya dicho no quiero pensar y lo consiguiera, que distinto es encerrarse en un mantra o en un silencio de burladero. Pensar y no pensar, es el verdadero dilema. Estoy pensando es como un modo de rezar. Verdaderamente es verdad que Dios nos piensa mucho más de lo que no nosotros lo pensamos a Él, siempre empequeñecidos, insignificantes ante el tamaña infinito, la infinitud de todo lo pensado. Este delirio se está produciendo delante de mi ventana, por la que miro a la gente que camina, hoy sin paraguas, hoy sin tanta ropa de abrigo. Ayer cumplió años mi hijo el chico, también pienso mientras miro los árboles que me sé de memoria. Mi hijo el chico es extraordinario. En verdad como todos pero con el plus de ser el chico, un verdadero muchachón. También sé yo que piensa, le gusta seguir el ritmo de la ciudad, tomarle el pulso. Yo lo atempero, es dado a la polémica, digo que no la rehúye. Porque las ideas le crecen con raíces. Estoy seguro de que lleva el calendario de las cosas que se están haciendo, las que se van hacer y las que no se han hecho. La política municipal es esto, fundamentalmente. Con nuestros impuestos, claro. Y ciertamente hay un abanico de cosas pendientes. Por hacer o no hechas. Decir esto en el éxito popular, esto es, aceptación popular, de los montajes carnavaleros en la plaza del Rey, siempre cabe pensarlo cuando se recuerdan las tristezas de los días del bombo y de la caja, y las voces ebrias por la plazoleta de las vacas y algunas calles, otros barrios, es inevitable. Y difícilmente criticable. Quiero decir que no sería justo afear el esfuerzo de quien da a la gente esparcimiento y gratuidad. En la luz de esta mañana va un poco de todo, el sol no lo oculta, todo lo contrario. Da esa sensación de bienestar y bien pensar tan necesarios para hacerse una idea de la brevedad de la vida
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