Análisis

MARÍA JESÚS CASTRO MATEOS Miembro Comisión Ejecutiva Federal del PSOE y Senadora por Cádiz

Más motivos que nunca

Una vez más, el 8M hemos llenado las calles con el feminismo como revolución, como reivindicación pacífica para alcanzar los derechos y las libertades de las mujeres. Ha vuelto a ser una alianza entre personas, entre mujeres y hombres, jóvenes y mayores, que han demostrado que el feminismo ha resurgido como uno de los grandes fenómenos sociales, situando a España como referente mundial del movimiento feminista

Porque todavía, en pleno siglo XXI, no somos ciudadanas libres y de pleno derecho, porque no estamos lo suficientemente representadas en los órganos de poder y decisión, porque la conciliación, los cuidados y las tareas domésticas siguen recayendo en nosotras las mujeres, porque no está conseguida la igualdad salarial, porque no podemos ir seguras por las calles, porque las cifras de asesinatos machistas son estremecedoras e inadmisibles, porque en definitiva, la brecha de género continua abierta. Porque como dice Iñaki Gabilondo, "Que en una democracia la mayoría tenga que luchar para obtener los mismos derechos que tiene la minoría, ya revela una anomalía funcional bastante seria".

Los gobiernos socialistas han reconocido a las mujeres, han puesto en la agenda pública el feminismo, dando un papel relevante y transversal a las políticas de igualdad. Estableciendo leyes y derechos fundamentales. Pero los avances en igualdad no están consolidados, históricamente se han dado pasos atrás, hemos involucionado en el reconocimiento de derechos que presumíamos inviolables.

Cuando gobierna la derecha, los derechos y las libertades de las mujeres están en riesgo, están en continua amenaza. El gobierno andaluz del PP, Ciudadanos y VOX, ha dejado a 241 asociaciones feministas sin subvenciones para ejecutar sus proyectos este año.

La semana pasada hemos visto cómo un representante de un partido de ultraderecha se niega a retractarse de sus calumnias sobre las Trece Rosas.

Por ello, tenemos más motivos que nunca, este 8 de marzo, para reivindicar la igualdad entre los sexos.

El movimiento feminista ha conquistado derecho a derecho, día a día. Nuestro deber es seguir reivindicando la igualdad de trato y de oportunidades, porque es una deuda con nuestras antecesoras, un compromiso con las que estamos y un deber para con las que vendrán.

El feminismo es la esperanza para conseguir una sociedad tolerante, libre y sin miedos, una sociedad justa, digna y decente.

Como dice nuestro proyecto socialista, "el futuro, será feminista o no será".

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