Análisis

francisco lambeA

Un ejemplo de amor

El pleno ordinario del mes ha aprobado por unanimidad iniciar un expediente para otorgar un reconocimiento municipal a la congregación de las Hermanitas de los Pobres que, tras 122 años de presencia en El Puerto, deja próximamente la ciudad. La congregación, fundada por Juana Jugan en el siglo XIX, ha señalado que la falta de vocaciones religiosas y la avanzada edad de muchas de las monjas les impiden seguir con la labor que desarrollaban en su centro de Las Banderas, un trabajo en el que han recibido la plausible ayuda de quienes donaban dinero, comida u otros elementos.

Nunca se podrá glosar lo suficiente la dedicación de personas como estas Hermanitas, que, desde su entrega cristiana, han ofrendado lo más valioso que tienen, su vida, al servicio de los demás, de forma anónima y desinteresada. Constituyen todo un ejemplo de amor, que, en estos tiempos tan marcados por el individualismo y la multitud de variantes que adopta la, en definitiva, ausencia de compromiso, adquiere aún mayor mérito.

La moción aprobada a propuesta del PP señala certeramente que las Hermanitas han dejado "una huella social imborrable". Miles de ancianos han podido gozar de sus atenciones y pasar sus últimos días en este mundo encontrando el consuelo y la esperanza, si así lo han estimado, en la fe y atendidos, en cualquier caso, con cariño, que es un cuidado paliativo del ánimo sobre el que nuestra sociedad no siempre habla lo debido y que, me temo, con los códigos de valores imperantes cada vez se echará más en falta.

El asilo de Las Banderas quedará en manos privadas, que seguirán con la gestión del establecimiento, pero con la marcha de las Hermanitas de los Pobres nuestra ciudad pierde: las localidades no se miden sólo por su número de residentes, término municipal, dotaciones infraestructurales, características climáticas o estadísticas financieras de todo tipo, con ser datos muy importantes, sino también por la magnitud del corazón de quienes las habitan y El Puerto de Santa María se va a quedar sin unas vecinas excelsas que merecen el más sonoro de nuestros aplausos y la más sentida de nuestras gratitudes.

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