El Alambique
Belén Domínguez
Páginas húmedas
El oro y los demás metales preciosos se encuentran en una dinámica claramente especulativa que ha desligado sus cotizaciones de los factores fundamentales, en una explosiva tendencia alcista proclive a episodios de fuerte corrección.
La revalorización del oro en 2022 y 2023 estuvo impulsada por las compras de bancos centrales de países emergentes, pero la demanda oficial y para joyería se ha retraído cerca de un 20% en el último año con una creciente sensibilidad a los precios, tomando el relevo la inversión financiera.
El factor que podría prolongar la corrección iniciada este viernes sería una explosión de la evidente burbuja en la plata, cuyo precio se ha triplicado en un año. A diferencia del oro, la plata carece de ese anclaje institucional y depende en mucha mayor medida de los inversores y de los usos industriales (50% de la demanda). Claros indicios de que la plata está distorsionada son que los emisores de certificados respaldados por metal físico (ETC) están teniendo muchas dificultades para obtener lingotes, y que están pagando intereses del 10% a quien esté dispuesto a prestárselos.
Con estas dinámicas, conviene no precipitarse si se quiere construir una posición de diversificación estructural en oro y, en cualquier caso, abstenerse de participar en la burbuja especulativa en la plata.
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