Análisis

José Antonio Ortega Romero

Sí, soy andaluz

La señora de al lado en un restaurante que afirma, sin tapujo alguno, que no tiene por qué pagarles la Feria a los andaluces. El portero de tu edificio que se mofa del acento del presentador de Operación Triunfo, Roberto Leal, sevillano en Madrid como él mismo se define. La prima de un amigo que te pregunta que si sabes bailar flamenco. El político de turno que dice, sin sonrojarse, que en Andalucía no se trabaja. El famoso del papel cuché que se ofende cuando en el Carnaval de Cádiz le dedican una copla con cierta guasa. El compañero gracioso que te pregunta que cómo llevas lo de no poder echar una siesta por las tardes. El defensor del laicismo que denuncia que en Andalucía están todos los días sacando santos, y a costa del erario público. La chiquilla que una noche de viernes te pide que, como eres andaluz, le cuentes un chiste y le toques un poco las palmas.

Cuando nos critican más allá de Despeñaperros suelen juntarse una mezcla de factores. Un poquitín de tópico absurdo, cierto atisbo de envidia y una gran dosis de desconocimiento. Todo condimentado por el habitual tratamiento que hacen los medios de comunicación nacionales sobre los tópicos andaluces, alimentando una imagen en ocasiones realmente distorsionada.

Aun así, quizás la culpa sea nuestra, y de nuestro carácter abierto. Que seamos los primeros que aguantamos una broma. Que estemos encantados de abrir las puertas de nuestras casas. Que nos tomemos la vida de una forma más sana. Y, ¿por qué no?, que estemos deseando que llegue Feria, Carnaval o Semana Santa. Porque, en Andalucía, intentamos tomar una tapa al salir del trabajo con nuestro amigo de toda la vida. En Madrid cuadrar una agenda simplemente para una caña, a veces, es misión imposible. De ahí a ser un vago hay un largo camino.

Además, esto no quita para que los andaluces estemos acogiendo otras tendencias más modernas, con proyectos culturales y sociales de nivel. Porque, más allá de la mantilla y la peineta, en Andalucía tienen lugar eventos como el Festival de Cine Europeo o la Bienal de Arte Contemporáneo, referentes para el resto de España. Suena a defensa, pero es una realidad en el panorama andaluz de hoy en día.

Sí, soy andaluz. Con mis tradiciones y con las nuevas tendencias. Con mi acento y mi idiosincrasia. Con mis ganas de vivir y con las puertas abiertas de nuestra tierra para que cualquiera disfrute con nosotros. No niego que los andaluces llamemos la atención, pero no hay nada más triste que pasar desapercibido.

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