Análisis

Paco Carrillo

Manipulados

Lo triste es que esto ya se admite como tragedia irreversible, evitando en lo posible acusar directamente a los protagonistas a pesar de que a estos nada les importa, porque lo mismo pueden amenazar con cambios climáticos que con pandemias a la medida

20 de noviembre 2021 - 06:00

Así es como nos sentimos la mayoría. Da igual cómo se piense ni en qué altar laico hagamos las rogativas, como tampoco importa que se pertenezca a los estómagos agradecidos o a los que creen que nada se alcanza con la confrontación, convencidos de que de ella sólo se aprovechan los sinvergüenzas que lo manipulan todo para crear inseguridades, que es, no se dude, el arma que esgrimen los que ostentan el poder para que los ciudadanos se sientan cada día más indefensos, más vulnerables.

Lo triste es que esto ya se admite como tragedia irreversible, evitando en lo posible acusar directamente a los protagonistas a pesar de que a estos nada les importa, porque lo mismo pueden amenazar con cambios climáticos que con pandemias a la medida. Si se ignora que tanto las corrientes inmigratorias como el terrorismo internacional forman parte del menú, puede llegar a entenderse que desde el Papa al último tirano de la América profunda estén al servicio de este nuevo orden social que nos amenaza sin que el ciudadano tenga capacidad de reacción. Ahí está la penúltima reforma educativa para demostrar el desprecio de los que condenan hoy el futuro de los que vendrán mañana.

Comprendo que alguien pueda interpretar lo que digo a medida de sus convicciones, insensible al acoso que supera el drama íntimo de cada persona en su día a día: no saber cómo llegar a final de mes, estar pendiente de los costes de la energía, prescindir de ese bienestar doméstico al que se alcanzaba con el esfuerzo personal, saberse abocado a la precariedad en los empleos, sujetos a manipulaciones estadísticas, privados del derecho a la libertad, son muestras suficientes para pensar —caso de que se tenga capacidad para hacerlo—, que ya no valen las coartadas, que del G-20 para abajo todo son artimañas para que los dramas de cada individuo, provocados por la mala gestión, pasen a ser accidentes inevitables, como las catástrofes atmosféricas, llámese cambio climático, gran apagón, volcán de La Palma, o deshielo de Groenlandia. Y lo más triste es que el resultado de todo esto lo resuman con este cinismo: "No te quejes porque puedes estar peor". Y esa es la mayor amenaza.

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