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La Isla en el mundo

Ya está San Fernando en la geografía del dolor de la España de más de mil mujeres asesinadas

Ayer estuve viendo Entre dos aguas, la película de Isaki Lacuesta rodada en La Isla. Henchido de orgullo, naturalmente. El cineasta ha sabido captar la belleza única de nuestros esteros, nuestras salinas, nuestros caños (Patricia, alcaldesa, déjate caer un poquito con alguien como Isaki, por favor, excelencia, habría que inventar algo, una distinción digo, para la gente así, y otras más potentes para personas excepcionales como María La Niña Pastori o Sara Baras y otras). Y en definitiva esa modestia -decía-majestuosa de La Casería, que siempre estuvo allí pero ahora está también en el mundo gracias a La Taberna del Titi, Ca Bartolo, un lugar único a donde suelo llevar a todos mis amigos, cercanos e ilustres, digo embajadores, premios Cervantes, ministros, poetas, escritores, periodistas del candelero, gentes diversas que salen encantados todos del lugar en el atardecer y de la frescura de los pescados y todo lo que hay, la magia, claro. No necesito mencionar también a otros lugares del embrujo local, como la Venta de Vargas, El Naca, Casa Miguel… Éxito asegurado cualquiera de ellos.

Pero a lo que iba, La Isla ha vuelto a estar en el mundo. Y no por estas personas, estos lugares, estas películas, los profesores doctores Revuelta Soba y Antonio Campos, nuestra querida paisana Anne Hidalgo, la alcaldesa de París… No, no, esta vez, desgraciadamente, ha sido por la odiosa violencia que algunos ejercen sobre las mujeres. Sí, ya está San Fernando en la geografía del dolor de toda España, la España de las más de mil mujeres asesinadas por hombres, maridos, ex parejas, novios, gentes sin corazón. Al lado del orgullo henchido por nuestros grandes artistas, grandes científicos, marinos, personas, ya formamos parte de la lacra social la nómina del espanto que tanto nos cuesta comprender, que tanto dolor nos causa. ¿Qué se puede decir? Sólo felicitar a nuestra Policía que con celo y profesionalidad máximas lo ha logrado, esclarecer esa muerte, detener al presunto asesino, ponerlo a la sombra, evitar que de nuevo agreda a nadie, si lo hizo… Somos el todo, a la vista está. El hombre capaz de hazañas extraordinarias y crímenes horrendos. Ahora en Feria, la Feria de Zapata (perplejo aún de haber llamado a Alejandro con el nombre de su hijo Ricardo, que fue Alejandro Zapata el autor de la Feria de la Magdalenas que ahora refulge y baila y se solaza en estas noches de luz y de alegría). Era esto, la ciudad de la película de Isaki, el orgullo de nuestros grandes hombres (y mujeres, por supuesto), la esperanza de un tiempo nuevo que tiene que llegar… Muchas cosas nos han puesto en el mundo, muchas, también la desgracia de la Casa Micolta.

Descanse en paz, lo digo como ahogado, con un dolor muy grande.

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