Los partidos de derecha repiten hasta la saciedad el mantra de que hay que bajar impuestos. Cuando todavía no nos hemos repuesto de la durísima crisis, cuando no está garantizada la financiación de los servicios e inversiones públicas, quieren bajar impuestos.

A mí no me duele pagar impuestos, lo que me indigna es que los malgasten y que roben el dinero público. Si queremos disfrutar de un Estado del bienestar, hay que pagarlo, de forma proporcional a los ingresos de cada persona o a los beneficios de las empresas, como dice la Constitución.

Los países del centro y norte de Europa que solemos poner de ejemplo de Estados del bienestar, tiene también la mayor presión fiscal. Todos los ciudadanos, en función de sus posibilidades, aportan para mantener los servicios, infraestructuras y empleados públicos. España está en el furgón de cola del gasto público en Europa. Si no pagamos, no podremos demandar unas administraciones que funcionen y que resuelva los problemas de la colectividad. La presión fiscal (% del PIB) de los países más prósperos superan el 40%: Alemania 40,3%, Suecia el 44%, Dinamarca el 46%, Francia el 48%. Al otro extremo están Rumania con el 25% y Bulgaria con el 29%. España tiene una presión fiscal del 34%. ¿A quién nos queremos parecer?

Si nos bajan los impuestos –bueno, se los bajan a los que más ganan y a las grandes empresas, al vulgo nos cae como mucho la pedrea-, ¿cómo contratarán y pagarán a médicos, profesores, bomberos, guardias civiles, empleados de aduanas, cuidadoras de dependientes, investigadores…? ¿Cómo se financiarán las infraestructuras, pensiones, polideportivos, colegios, universidades, hospitales…?

Lo que realmente subyace en el proyecto de España de los partidos de la derecha es reducir hasta el raquitismo al Estado y privatizar servicios, equipamientos e infraestructuras. Que cada cual se los pague. ¡Ellos pueden!

Cuando voy al médico, gratis; me hacen pruebas, a veces muy caras, gratis; conozco el éxito de personas que han estudiado con becas; me pagan la pensión; pagan ayudas a dependientes; veo actuar a los bomberos; trascienden descubrimientos realizados por investigadores españoles… siento el orgullo de saber que he contribuido a todo ello.

Yo no quiero ni que me bajen ni que me roben mis impuestos.

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