Los días de lluvia pasados han limpiado un Puerto, y muy a mi pesar, porque el agua siempre deja huellas indeseables, por una vez, reconozco que me ha reconfortado. Me ha llenado de una paz desconocida, en donde las gotas sobre los pinos y sobre la orilla bañada por el mar se han visto limpios y brillantes.

Eso me animó en estos día a introducirme en los pinares, y sin decir cual, pues todos son iguales, disfrute de esas gotas aún mecidas por los vientos empapando la chasca. El olor a chimenea que impregnaba el ambiente se confundía con el verde frescor de un ambiente puro y limpio.

Lo curioso es que cuando sentimos esa experiencia, la misma nos acompaña durante días, semanas, y respiramos en el asfalto lo que se ha quedado prendido en nuestro recuerdo. Esa sensación placentera hace ver El Puerto con otros ojos, lo vivido con otro ánimo, y a la ciudad mas bella si cabe.

La calma y la paz nos hacen olvidar lo malo de las restricciones, del toque de queda; imposiciones que son más llevaderas, y que nos hacen disfrutar de la casa de una forma diferente, asomándonos al hueco por donde entre el aire aspirando la vida de forma diferente.

Puede que todo sea fruto de los tiempos que vivimos, en los que sopesamos lo que tenemos, lo que vivimos, lo que podemos hacer, lo que no llena. Estos días de lluvia ya pasados, estos días en que el cielo de Puerto se limpia, también se nos limpia la conciencia, y vemos el futuro con mayor esperanza, porque, al fin y al cabo, tiempos difíciles nos tocan vivir, tiempos en los que el desencanto, el sacrificio y las imposiciones nos pueden llevar a la desesperación.

Sin embargo el respirar hondo entre los pinos mas cercanos, los pinos lavados por la lluvia y salpicados de un mar de tierra adentro, reconfortan y nos enseñan que de todo lo malo y cruel, de toda tormenta o lluvia devastadora, siempre queda algo bueno y generoso, haciéndonos sentir vivos y con nuevas fuerzas para ver venir la siguiente tormenta. Hoy Filomena, muy a mi pesar, me devuelven los limpios y verdes olores de un Puerto sano y cargado de no se que incierto y buen futuro.

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