Larga cambiada

Carlos Benjumeda

cbenjumeda@diariodecadiz.com

Emergencia climática

La decisión del Gobierno de declarar emergencia climática no debería quedar en algo anecdótico o secundario. El cambio en el clima está teniendo una serie de consecuencias que habrá que afrontar más temprano que tarde. A nivel general, dentro de poco será necesario para el Estado y las administraciones tomar decisiones económicas, aplicar el sentido común y valorar cuáles son las prioridades. Puede llegar el momento en que haya que decidir entre arreglar un paseo marítimo que año tras año es arrasado por los temporales o mejorar la red de agua potable para abastecer a los ciudadanos o mantener el alumbrado público en buenas condiciones.

Las declaraciones de algunos responsables políticos cuestionando la reparación de infraestructuras que desaparecen con las primeras tormentas tras la temporada turística, consumiendo recursos públicos como un pozo sin fondo, ponen sobre la mesa un debate que se debe producir sin demagogias ni intentos de imposición corporativa.

En esta nueva realidad, surgirán disyuntivas complejas que habrá que ir resolviendo, ya que con el cambio climático se ha entrado en terreno desconocido. Parece claro, no obstante, que se vivirá mejor y con mejor salud en aquellas ciudades y países que tomen medidas a favor de un medio ambiente limpio y un modo de vida sostenible.

Por lo tanto, la declaración de emergencia climática también debería tener reflejo en El Puerto y en la actitud de sus ciudadanos, de manera individual y colectiva. De forma individual debería implicar un mayor compromiso con el reciclaje, la buena gestión de los residuos urbanos e industriales, el cuidado de los parques, jardines y arboledas, el uso del transporte público y medios no contaminantes y el consumo equilibrado de los recursos (agua, electricidad...). Pero el esfuerzo del ciudadano será insuficiente si el Ayuntamiento no fomenta una conciencia medioambiental y no pone los medios para poder desarrollarla.

Más isletas de reciclaje, perseguir y multar los vertidos ilegales y contaminantes, más papeleras, nuevos jardines y arboledas, y la recuperación del punto limpio móvil, contribuirán a dar esos pasos para poner El Puerto de Santa María en los puestos de cabeza de las ciudades con mejor calidad medioambiental. Todo un reto y la puerta a un futuro mejor para la ciudad.

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