El parqué
Pocos movimientos
Al igual que en los años treinta del siglo pasado hubo trasvase de juegos infantiles entre los recreos vecinos, de la carretera de Sanlúcar a El Cerrillo, en los años cincuenta siguientes los hubo desde el recreo de 'Las Marías' al del 'Ave María', testigos ellos o las urbanizaciones que los remplazaron de los feriantes que pasan hasta el Real de la Feria del Fino, dedicada a Jerez.
Allí, en el 'Ave María', admirábamos por su personalidad, de buen comercial del Fino, a don Antonio Caballero Noguera -los comerciales del Fino y Brandy eran y deben ser personas especialmente cordiales-. Él era capaz de prender personalmente los globos de aire y papel del cumpleaños de su hijo Pepete, tan buen comercial después como lo había sido su padre, como asistir al consejo de administración de su casa bodeguera.
Y desde Jerez, donde residió por matrimonio, se trasladó cada día a El Puerto varias décadas de su fructífera vida Luis Caballero Florido, hijo de quien fue gran alcalde de esta ciudad portuaria-. Luis hijo, como presidente del creciente Grupo de Empresas Caballero, no sólo se preocupó por el aumento de los viñedos -a cargo de su hermano José- como de las actividades inmobiliarias y patrimoniales, y de la insuperable calidad del Fino Pavón y del Brandy Decano y Ponche, que pronto se vieron acompañados de buenos riojas y verdejos en el portafolio de Caballero.
Y como colofón -no contento aún- incorporó las marcas mundiales de vinos de Domecq y las de Lustau, otra bodega de vinos superiores, asistido siempre por un bien avenido consejo familiar.
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